Jandilla gana la concurso

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Un Guajiro, segundo de la tarde, negro mulato de 475 kilos y marcado con el hierro de Jandilla, el número 133 y el guarismo de diciembre de 2008, ha sido premiado como el mejor toro de la corrida concurso de ganaderías, un acontecimiento taurino que hizo historia y los 24 años de su última edición.

Un toro bravo, exigente, que cumplió la necesaria condición de recibir tres puyazos, los tres viniendo de largo, y que mereció los honores de la vuelta al ruedo. Bien de presencia, con movilidad y rematando, fue recibido por Padilla con dos largas en el tercio y puesto en suerte por un torero con mucha actitud, defendiendo el lado concursal de la tarde, y es que Padilla ha sido clave en la recuperación de este festejo conciliando empresa y Ayuntamiento. Al hilo un comentario, este es un primer paso importante, el segundo ha de ser adaptar el antiguo reglamento a estos tiempos y acordar las normas del festejo con la terna, presidencia y jurado. En una concurso de las de antes, el Jurado hubiera pedido alguna vara de más con el regatón, posibilidad difícil hoy. Volviendo a la lidia, la labor de Padilla además de la capa fue completa con la muleta: un toro bravo que exigía y un torero a la altura, además de espectacular en banderillas. El toro fue pronto y por decir algo escarbó. Y tenía que torear como comprobó Padilla al inicio por alto a pies juntos. El toro embistió y el torero dominó labor de mérito y a la buena estocada siguió una muerte de bravo.

El segundo de Padilla, de Torrealta, bien presentado y sin fuerza, hizo desistir al torero de la suerte de varas y se aplomó, sin opciones para el matador que lo intentó de sobra. Destacaron Antonio Montoliú en varas y Dani Duarte en la brega de ese tercio y en la de banderillas, pendiente y oportuno.

Y Enrique Ponce, que ayer estuvo sensacional, una vez más. Su primero de Zalduendo, justito de presencia, tuvo muy poca fuerza pero era un dulce. Lo suficiente para que Ponce le sacara todo lo que llevaba dentro y cortara oreja. Pero en el cuarto estuvo extraordinario, como el toro de Santiago Domecq, bonito sin ir de largo al caballo, desistiendo Ponce en varas del tercer encuentro, requisito imprescindible para el premio. Pero la calidad que no tuvo en el caballo le sobró en la muleta. Nobleza de la buena y un recorrido ideal para Ponce que lo sublimó tirando de repertorio. Desde los doblones iniciales cambiando por delante hasta las poncinas en una labor a más. El toro se fue a tablas pero hay que matizar el reparo porque llevaba en lo alto ya muchos muletazos. Desde ese momento el remate de Ponce cerrando por bajo con muchísima torería encendió la plaza. Petición de indulto y pañuelo azul.

Fandi puso mucho a sus toros. El primero de Torrestrella no pasó el fielato de la vara y vino muy a menos para una labor que no cobró brillo. Porfió mucho el granadino con el sexto de Fuente Ymbro, que se tragó los tres encuentros pero dudando, incertidumbre avisada que cantó en la muleta. El Fandi hizo al toro asomar lo bueno a más provocando el entusiasmo del público para no quedarse atrás.

Un gran comienzo para asentar una tradición recuperada.

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