Leonardo Hernández abre su segunda Puerta Grande en la feria de San Isidro

  • El pacense logra una oreja de cada toro Lea Vicens se lleva una oreja en su confirmación en Madrid Hermoso de Mendoza, de vacío

trigésima corrida de la feria de san isidro Ganadería: Corrida de Fermín Bohórquez, de desigual juego. El mejor, el primero, con nobleza, ritmo y buen tranco; y el peor el sexto, mansísimo. TOREROS: Pablo Hermoso de Mendoza. Medio rejón, dos pinchazos, medio rejón y descabello (silencio). Dos pinchazos y rejón (saludos tras ovación). Leonardo Hernández. Rejón y descabello (oreja). Dos pinchazos y rejón (oreja). Lea Vicens, que confirmaba alternativa. Medio rejón (vuelta al ruedo tras petición de oreja). Rejón trasero caído (oreja con petición de la segunda). INCIDENCIAS: Las Ventas. Sábado 4 de junio de 2016. No hay billetes. Vicens confirmó con Jaecero, número 58, negro, de 574 kilos. Hernández salió a hombros.

Gracias a un público generoso y a la falta de rigor en el palco, Leonardo Hernández abrió por segunda vez en esta Feria de San Isidro la Puerta Grande de Las Ventas en el último espectáculo de rejoneo del ciclo 2016, tras cortar sendas orejas. Le concedieron un trofeo del quinto toro tras dos pinchazos y un rejonazo.

Leonardo Hernández ante el tercero, un toro muy apagado y que se paró de inmediato, destacó con Despacio en una labor correcta, brillando en algunas suertes, como al quiebro. Mató al primer envite, con el añadido de un descabello, lo que fue decisivo para que afloraran pañuelos y el presidente concedió el primer trofeo de la tarde.

Ante el quinto, un ejemplar manejable y a menos, Hernández toreó bien en una primera parte de la faena, con pasajes de calidad, como cuando a lomos de Sol, un nuevo descubrimiento equino, llevó bajo el estribo al toro. Luego, cosechó las mayores ovaciones con alardes espectaculares. Pese a dos pinchazos previos al rejón definitivo, le premiaron con otra oreja.

Hermoso, sin acierto en la suerte suprema, no tuvo su tarde. Con el noble segundo, que acometía con la cara alta y salía suelto, consiguió los mejores momentos en cercanías a lomos de Beluga y en un par a dos manos.

Con el cuarto, Hermoso realizó una buena faena, en la que brilló toreando en banderillas, especialmente con la hermosina -cambiando la grupa de pitón a pitón en forma de abaniqueo- montando a Disparate.

Lea Vicens firmó una actuación interesante en su confirmación. Con el toro de la efeméride, Jaecero, el de mejores condiciones del encierro por su nobleza, ritmo y buen tranco, tuvo buenos momentos de toreo, fundamentalmente sobre Bético, pero no acertó siempre a la hora de clavar. Sí consiguió matar de medio rejón. Hubo petición de oreja, que no fue concedida y dio una vuelta al ruedo.

Con el mansísimo sexto -la gente quería que lo devolvieran por mansedumbre, lo que hubiera supuesto una violación del reglamento-, el peor de la corrida, Vicens arriesgó mucho. Mató de rejonazo y fue premiada con una oreja, con el público solicitando con fuerza la segunda.

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