Curro Cano 'Canito'. Fotógrafo taurino

Ojos de fotógrafo, alma de torero

  • A sus 95 años continúa todavía recorriendo las principales ferias· Se hizo conocido mundialmente por su reportaje de la cornada mortal de Manolete en la plaza de toros de Linares en 1947

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Desde que a mediados del siglo XX se convirtió en el fotógrafo más popular y reconocido en el planeta de los toros, con la vuelta al mundo de su reportaje sobre la cogida mortal de Manuel Rodríguez Manolete en la plaza de Linares en 1947, Curro Cano, conocido en el orbe taurino como Canito, no ha faltado ningún año a las grandes citas de la temporada española. Ha roto todas las marcas y estadísticas taurinas: ha sumado más kilómetros que ninguna figura del toreo, ha plasmado más de diez mil corridas y ha capturado en imágenes más de un millón de escenas. En manos de un guionista de Hollywood, su vida hubiera impactado en el cine.

Siendo un adolescente fue profesor de natación y a los 17 años se hizo boxeador por amor propio. Dice que "iba a entrar con un amigo en un portal y otro chaval no nos dejaba. Me enfrenté a él. Mi amigo despareció. Me enzarcé con aquel tío y por cada puñetazo que le daba, recibía veinte. Pasado el tiempo me enteré de que el tío era campeón de boxeo de Levante. Yo me metí en el mismo gimnasio y allí le daba fuerte cuando hacíamos guantes. "¡Pero si estamos entrenando!"; me decía. -"Perdona"; le replicaba. Y así uno y otro día le lanzaba de vez en cuando buenos puñetazos. Un día se lo dije y terminamos amigos. Me preparé tan a fondo que me contrataron en Barcelona. Lo dejé por mi madre, que lo pasaba fatal y por mi padre, que me dijo: "Si no vienes de campeón, no entras en casa".

Después de sus experiencias como nadador y como boxeador, probó suerte en el mundo del toreo, saltando como espontáneo en varias ocasiones en distintas plazas. Conoció la dureza de la Fiesta, lidiando toros de todo tipo y condición en cosos de la provincia de Madrid y también en otros de la zona de Soria, por donde toreó una treintena de novilladas sin caballos. Con picadores debutó en Puertollano, en 1941, en un mano a mano con Angelete. Pero su sueño no cuaja y toma un nuevo camino, el de la fotografía: "Vivía en Madrid y allí Gonzalo Guerra Banderas me ayudó mucho y me salvó de que me reclutaran para la guerra. Hicimos una cámara. Toreaba un peruano y le gustaron tanto las fotografías que me encargó muchas y me pagó muy bien. Llegué a torear en alguna ocasión y tiraba fotos desde el callejón, vestido de torero".

En aquellos comienzos en la fotografía taurina tuvo en sus manos una cámara Leika, "que para mí son las mejores", y hasta llegar a nuestros días, con una Nikon, Curro Cano afirma que ha asistido "a más de diez mil corridas. Si en cada una he tirado un promedio de cuatro carretes de treinta y dos fotografías cada uno he sumado más de un millón de fotografías". Además de sus reportajes taurinos en las plazas de toros, en el campo o en actos sociales, Canito ha realizado multitud de reportajes a las grandes estrellas de cine, a intelectuales, a literatos y recuerda que mantuvo relación con actores de la talla de Gary Cooper, Deborah Kerr, Gina Lollobrigida" y los escritores "Ernesto Hemingway y Orson Welles".

Sus toreros predilectos han sido Manuel Rodríguez Manolete, Pepe Luis Vázquez, Manuel Álvarez El Andaluz, Carlos Arruza y Luis Miguel Dominguín con quien trabó una gran amistad y algunas de cuyas fotos, inéditas, acaban de ver la luz en el libro Luis Miguel, el número 1, que se presentará la próxima semana, y en la que un jovencísimo Curro Cano charla en el ruedo de una plaza de toros con Luis Miguel vestido de torero, antes de que salte el toro que debe lidiar el maestro madrileño. De todos los toreros que ha conocido y fotografiado a lo largo de más de medio siglo, Cano dice que "los que mejor han dado han sido Manolete, "por su empaque y personalidad" y Pepe Luis Vázquez, "por su naturalidad".

Curro Cano, que lleva algo más de medio siglo asistiendo ininterrumpidamente a la Feria de Abril, "sin faltar un sólo año", recuerda con cariño a los Vázquez, a Diodoro Canorea y explica que vivió decenas de historias y tertulias con Belmonte, Rafael el Gallo, Cossío y los Algabeños en Los Corales, The Sport y el Gran Britz, aquellos cafés que hoy son en su mayoría tiendas de ropa. Quien conoce como nadie todas las plazas de España, señala que "en Sevilla se ven los toros como en ningún otro sitio y la Maestranza es la mejor plaza para disfrutar con el toreo".

Son historias y más historias de uno de los personajes más singulares del mundo de los toros. Un hombre con ojos de fotógrafo y alma de torero.

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