Oreja en Granada para Morante y Cayetano, y se va en torero Pepe Luis

  • Era la tarde de la despedida de los ruedos de Pepe Luis Vázquez, que se retiraba después de una fugaz reaparición

Pepe Luiz Vázquez ante su primer toro, acompañado por la orquesta sinfónica Ciudad de Atarfe. Pepe Luiz Vázquez ante su primer toro, acompañado por la orquesta sinfónica Ciudad de Atarfe.

Pepe Luiz Vázquez ante su primer toro, acompañado por la orquesta sinfónica Ciudad de Atarfe. / miguel ángel molina / efe

Una oreja cortaron los diestros José Antonio Morante de la Puebla y Cayetano Rivera en el primer festejo del abono de la feria del Corpus de Granada, donde Pepe Luis Vázquez, que se retiraba de su fugaz vuelta a los ruedos, puso la torería de siempre ante un flojo encierro de Núñez de Cuvillo.

Pepe Luis Vázquez, que se despedía de los ruedos, realizó una faena breve y medida a su primer toro, un ejemplar noblón sin fuerza que se dejó. Templó el torero con el capote y en dos tandas al natural, y pese a faltar la redondez lució detalles muy toreros con el sello de la casa. No forzó Vázquez la embestida y perdió pasos para poder ligar por el pitón derecho.

Mató mal Pepe Luis a sus dos toros, algo que sólo impidió su triunfo numérico, pero no el recuerdo de su magisterio en el cuarto. El toro fue blando y protestado pero a base de medirlo con temple logro Pepe Luis momentos de auténtica torería y con sabor a otras épocas. Estuvo muy por encima de su oponente, que dejó al torero lucir su impronta personalísima.

Morante tuvo más voluntad que toro en su primer enemigo. Su toreo a la verónica tuvo enjundia. Sacó al astado al centro del anillo para lucir torería con pases muy medidos y templados, pero sin forzar. Al natural tuvo que perderle pasos para que la escasez del animal le permitiera rematar la tanda, pero con momentos sueltos de largura y gusto. El toro se rajó y en tablas siguió intentándolo Morante con voluntad pero con un oponente que se defendía por alto.

Tiró Morante por la calle de en medio en el quinto, un toro blando y sin raza que no tenía un pase. Abrevió sin concesiones ni probaturas ante la protesta del respetable.

Cayetano pasó casi inédito en su primero, un toro sin fuerza ni raza que no llevaba nada dentro. Lo probó por ambos pitones sin bajar la mano ni forzar, pero el conjunto resultó discontinuo y con poco contenido ante la falta de toro.

Puso Cayetano enorme voluntad en la lidia del sexto, un toro muy justo al que dominó con variedad en las tandas y con tremendas ganas de agradar. Comenzó el torero de rodillas la faena de muleta, que resultó ligada ante un toro que protestó por su escasez, pero al que Cayetano sometió en una labor llena de momentos que llegaron al tendido granadino pese a que era muy difícil redondear.

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