Padilla brinda a su cuadrilla el último toro de su gran temporada

  • El Ciclón de Jerez abre la puerta grande de la plaza de toros de Jaén tras cortar una oreja de cada toro de su lote

GANADERÍA: Tres toros de Román Sorando (primero, segundo y sexto) y tres de Benjumea. TOREROS: Juan José Padilla, oreja y oreja, salió a hombros; El Fandi, silencio y oreja con fuerte petición de la segunda. José Carlos Venegas, oreja y silencio tras dos avisos. Incidencias: Cincuenta aniversario de la inauguración de la plaza con más de un tercio de aforo.

Padilla ha salido en hombros con una oreja por toro. Pudieron acompañarle El Fandi, para que el se pidió con fuerza la segunda oreja del quinto y José Carlos Venegas, que estropeó con la espada una buena faena.

Juan José Padilla tiró no sólo de empuje con el noble y desrazado primero. El de Román Sorando venía dormido en la muleta de Padilla, que supo meterle en el canasto para templarle. El jerezano sujetó el interés de la faena para el tendido y tras pinchazo y estocada paseó una oreja. Brindó Padilla el último toro de su temporada a su cuadrilla y se hincó de rodillas y comenzó a torear con total ímpetu al de Benjumea, que tuvo movilidad aunque protestaba en la corta distancia. Faena de mucho empuje y de calado en el tendido bien adornada con desplantes. La estocada dio a Padilla la oreja para abrir la Puerta Grande.

No le ayudó en nada a El Fandi el desclasado y soso segundo. El granadino hubo de ponerlo todo tanto en un buen tercio de banderillas como en una laboriosa faena de muleta. Resolvió bien Fandi, muy capaz. Un pinchazo dejó el balance en petición y un extraño silencio posterior. Salió Fandi en el quinto a formar un jaleo. Y lo logró. Para ello se sirvió de un gran ejemplar de Benjumea que se movió mucho y bien a lo largo de su extensa lidia. El granadino puso cuatro pares de banderillas, dio distancia en la muleta y compactó una faena vibrante en la que lo mejor llegó al natural. Acertó Fandi a espadas pero el presidente sólo concedió una oreja, con airadas protestas.

José Carlos Venegas encandiló por naturales al público en una faena presidida por la elegancia al manejable tercero, de Benjumea. Mediada la labor optó por la izquierda y logró una gran y larga serie, seguida de varias de buena nota. Pese a que hubo picos de intensidad, Venegas supo llenar la escena con estéticos remates. Tras una estocada muy tendida tuvo que entrar a matar de nuevo, con más acierto. Paseó una oreja. Cerró feria un ejemplar muy desagradable, por violento. Venegas peleó en la busca de un éxito que no llegó por la espada.

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