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Rafael González, oreja y vuelta al ruedo en Las Ventas en tarde muy fría en Madrid

  • Los novilleros Ángel Jiménez y Pablo Atienza fueron silenciados en sus respectivos lotes

Rafael González, en la vuelta al ruedo con el trofeo conseguido en Madrid. Rafael González, en la vuelta al ruedo con el trofeo conseguido en Madrid.

Rafael González, en la vuelta al ruedo con el trofeo conseguido en Madrid. / agencia taurina.

Tarde fría en Madrid en la que Rafael González dejó lo más destacable. Cortó una oreja del tercero y cerca estuvo de cortar otra del sexto. Ángel Jiménez y Pablo Atienza fueron silenciados.

Ángel Jiménez lidió en primer lugar a un arisco de José Luis Pereda ante el que poco pudo emplearse. El cuarto, de la Dehesilla, le dio opciones y transmitió. Tras un inicio por bajo y templado, el resto de faena fue de altibajos y faltó limpieza en algunos tramos.

Pablo Atienza dejó una faena intermitente ante el segundo de la tarde. Tandas cortas y un final brusco a la salida de cada muletazo. Tenía transmisión en la embestida pero faltó largura y ligazón por lo que le costó llegar a los tendidos. Ante el quinto tuvo un esperanzador inicio de faena poniéndosela sin probaturas por el derecho y dejando una templada tanda. Acortó distancia y el novillo se vino pronto a menos. No estuvo acertado con los aceros.

Rafael González fue todo actitud y disposición y marcó lo más destacable de la tarde. Fue un gran novillo el tercero del festejo, de La Dehesilla, que se arrancaba con garbo en la distancia. Lo citó desde los medios para cambiarlo por la espalda en el inicio de faena. Embestía con nobleza, a media altura y ligó por el pitón derecho. Conforme avanzaba faena, el recorrido del muletazo se acortaba y en una de esas derribó al novillero pero por suerte sin consecuencias. Duro trabajo y firmeza de González ante el viento presente. Cierre por manoletinas y oreja tras estocada entera. Ante el sexto salió a por todas y dejó pasajes templados aunque intermitentes. Primera parte más intensa y remató por luquesinas de nuevo levantando los ánimos. Pinchó y aún así se le pidió la oreja.

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