Rubén Pinar consigue el único trofeo del festejo

  • El diestro albacetense corta una oreja al último de la tarde en Santander · El Cid y David Mora se marchan de vacío

GANADERÍA: Se lidiaron seis toros de El Montecillo, grandes y bien armados, y deslucidos en conjunto; salvo el sexto, que aún siendo manso se desplazó con cierta boyantía. TOREROS: Manuel Jesús 'El Cid', palmas y ovación tras aviso. David Mora, palmas y ovación. Rubén Pinar, silencio tras aviso y oreja. INCIDENCIAS: Plaza de toros de Cuatro Caminos de Santander. Algo más de tres cuartos de entrada.

El diestro Rubén Pinar cortó la única oreja de la tarde en la Corrida de Beneficencia celebrada ayer en Santander, incluida en el abono de su Feria de Santiago, como quinto festejo de la misma.

El Cid cargó con un primer toro que se movió con mal estilo al principio y acabó rajado, por lo que apenas pudo lucir en un par de tandas, una por cada pitón, en un trasteo que no tuvo continuidad. El cuarto se lo pensaba mucho entre pases y tenía el viaje muy corto, obligando al Cid a un trasteo superficial, limpio y templado pero sin ritmo ni unidad.

David Mora se la jugó en su primero, un toro aparatoso por fuera y además con malas ideas, de modo que todo quedó en los alardes de valor, aguantando el torero mucho al marrajo. El quinto fue toro más claro, sin embargo, viniéndose pronto abajo, y así no tuvo apenas interés la faena.

El primero de Pinar se colaba por los dos pitones, y la labor del torero fue tenaz, no obstante, sin llegar a ninguna parte. El sexto, la excepción del pésimo encierro, a pesar de ser manso regaló las mejores embestidas, sobre todo por el derecho, por donde Pinar lo llevó largo y por abajo para provocar los únicos momentos interesantes del festejo.

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