Toreo a cámara lenta de Morante

  • El de La Puebla corta dos orejas y Roca Rey, con valor y capacidad, consigue un trofeo El Juli, con vergüenza torera, cae herido

plaza de toros de la real maestranza de sevilla Ganadería: Corrida de Núñez del Cuvillo, de dispar presentación y juego. TOREROS: José Antonio 'Morante de la Puebla, de verde y oro. Dos pinchazos, pinchazo hondo y tres descabellos (silencio). Estocada (dos orejas). Julián López 'El Juli', de, nazareno y oro. Entera trasera (saludos tras ovación). Dos pinchazos y estocada (saludos tras ovación). Andrés Roca Rey, de verde y oro. Entera caída (oreja). dos pinchazos y descabello (saludos tras ovación). INCIDENCIAS: Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Viernes 15 de abril de 2016. No hay billetes. Viento racheado. El Juli fue intervenido en la enfermería de "herida por asta de toro en región glútea derecha de 15 cm. que lesiona glúteo mayor. Se practica limpieza, reparación de planos musculares y drenajes, de pronóstico grave", según el parte firmado por el cirujano jefe Dr. Octavio Mulet. Pronóstico: grave.

La gran expectación despertada por esta corrida con lleno de No hay billetes tuvo como respuesta en el rubio albero sevillano una buena e interesante tarde de toros, que comenzó con fuerte intensidad en el segundo toro, con un pique en el tercio de varas entre El Juli y Roca Rey, con sendas grandes ovaciones para los dos diestros; con el madrileño respondiendo por chicuelinas al limeño, que ligó caleserinas y saltilleras.

Morante de la Puebla salvó su feria ¡y de qué manera! en el último de sus compromisos. La plaza se entregó sin reservas. Una obra que rezumó torería, compás, juego de cintura y unas muñecas prodigiosas para acariciar al cuarto, Dudosito, un colorao, terciado en trapío y puro bombón, de suaves embestidas, que paladeó un Morante que llegó a torear a cámara lenta en varios pasajes de una faena por momentos arrebatadora, como cuando tras un desarme, el toreros se rehizo con un chispazo genial para continuar dando media verónica con la muleta a modo de capa. Morante, que comenzó junto a tablas con un pase cambiado que recordó al de Antonio Bienvenida, despertó pasiones ya en una primera tanda diestra con cuatro muletazos y el de pecho, que hizo saltar la música. Con la izquierda también acarició con algún natural la suave embestida del boyante animal, ya apagado. Tras el citado desarme afloraron naturales a pies juntos con empaque. Fue una gran sinfonía a cámara lenta, aunque incompleta, entre otras cosas porque el toro estaba cogido con hilos. La estocada al primer envite fue decisiva para cobrar dos orejas.

Con el noblón y sin recorrido que abrió plaza, Licenciado, al maestro de La Puebla, que se lució a la verónica, le sobraron enganchones en un trasteo en el que cuando quería bajarle la mano al toro, el cornúpeta perdía las suyas. Con la zurda, extrajo algún natural precioso. Lo mejor, lo consiguió a la verónica.

Roca Rey se enfrentó en primer lugar a un toro con buenas hechuras, de pinta colorada y nombre Encendido, con el que el limeño calentó al público gracias fundamentalmente a su valor sereno y también a su capacidad y buen toreo. Lo recibió con una larga cambiada en los tercios. Comenzó con la diestra, por alto, intercalando un fallero. Toreó con suavidad con la derecha. Arreció el viento y tuvo que cerrar al toro, que cambió su comportamiento. El torero, abriendo con una capeína e intercalando una arrucina asustó al personal. Hubo nuevamente muletazos por bajo suaves. Unas bernadinas con ese ventarrón resultaron temerarias, con un cierre de infarto y los puñales a escasos centímetros. Mató de estocada caída y le concedieron una oreja.

Nenito, el de mayor peso -569 kilos-, negro, altote y largo perdió las manos tras un simulacro en varas, con las protestas lógicas del público. Roca Rey, en los medios, se la jugó intercalando varios muletazos por la espalda. Con el público entregado y envuelto en un pasodoble realizó un trasteo en el que logró muletazos estimables y que se cerró con un serio arrimón.

El Juli sacó a relucir su raza y su vergüenza torera. Pudo pronto a su primero, sin apenas recorrido y que perdió de inmediato gas y cumplió con el manejable y parado quinto.

Ese quinto, Comilón, negro mulato, a pesar de cuidarlo en varas, se paró pronto. Toro manejable, pero sin brío. El Juli cumplió y fue cogido cuando toreaba con la diestra, sufriendo una cornada en el glúteo derecho. Se mantuvo en el ruedo y tras dos pinchazos y estocada pasó a la enfermería donde le operaron.

El espectáculo, bueno e interesante, llegó a tener momentos de gran intensidad.

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