juan josé padilla. matador de toros

"Tras la cornada, la mente es esencial para jugarte la vida de nuevo"

  • El diestro jerezano salió a hombros el domingo en Castellón, donde reaparecía tras el gravísimo percance sufrido la semana anterior en Valencia

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El matador de toros Juan José Padilla consumó el pasado domingo una nueva gesta que se suma al eslabón de hechos memorables de un torero que se sobrepone a la adversidad con fortaleza física y psíquica insuperables. El diestro jerezano, que salió a hombros tras su actuación, hizo el paseíllo con los puntos en dos heridas graves del muslo derecho, una de 15 centímetros y otra de 20, y con la secuela de otra cuchillada de 15 centímetros, que le había alcanzado la región axilar. Difícilmente hubiera apostado nadie a que Padilla llegaría a liderar el escalafón en las temporadas 2013 y 2014, tras haber perdido un ojo por aquella maldita cornada en la Feria del Pilar de Zaragoza en 2011. El torero, quien siempre descolló por su raza y valor ante ganaderías duras, asombra a los públicos e incluso hasta a sus propios compañeros de profesión por andar en ese filo de la navaja como algo natural. Padilla reflexiona sobre ello y relata sus últimos éxitos.

-Juan José, lo de vergüenza torera se queda corto con usted.

Yo sólo pongo la voluntad y Dios se encarga de lo demás. No hago nada que no pueda hacer otro"Con las corridas duras iba a guerrear. Son toros más difíciles. Ahora vivo la parte amable del toreo"Mi objetivo este año es abrir la Puerta Grande de Las Ventas y disfrutar en cada plaza"

-Yo sólo pongo la voluntad y Dios se encarga de lo demás. No hago nada que no pueda hacer otro. Soy una persona de mucha fe. La voluntad, la preparación y la mentalización son esenciales. Hay muchos toreros que demuestran cosas importantes en este sentido, como Escribano y David Mora.

-¿Cómo se mentaliza para reaparecer sin haberse restablecido físicamente?

-El componente psicológico es fundamental. Tras la cornada, la mente es esencial para jugarte la vida de nuevo. Además yo no soy un torero que me guste dar compasión cuando salgo al ruedo. Cuando me cogió en la plaza de Valencia entendí que podía estar en el ruedo en menos de una semana para darlo todo y, por supuesto, no salir de víctima.

-¿Cómo acometió ese compromiso en Castellón?

-Salí con los puntos puestos. Lo hice gracias al doctor Cristóbal Zaragoza y a su equipo. Me aconsejaron que estuviera hasta el último momento con el gotero en el que me metieron mucho antibiótico para evitar infecciones. Y el drenaje me lo quitaron el último día.

-¿Y cómo se notó en el ruedo?

-En el primer toro tuve un tirón en el músculo sartorio. Luego pasé a la enfermería, me infiltraron y pude continuar.

-¿No fue una locura la reaparición?

-No, no fue una locura. Tuve el malestar lógico cuando me movía en la plaza, pero superé el reto, que era mi propósito.

-¿Cómo fue la actuación?

-Bien, gracias a Dios. Di un paso importante con una responsabilidad enorme. Tuve un lote bueno. El primer toro tuvo un buen inicio y algo de brusquedad que se fue corrigiendo tras las banderillas. El público me había hecho saludar tras el paseíllo y estaba muy motivado. El segundo tuvo más calidad, aunque fue algo sosote. Pidieron las dos orejas tras un estoconazo del que rodó el toro sin puntilla. Pero el presidente no concedió las dos orejas que pedía el público. Corté una oreja a cada toro y salí a hombros.

-En Valencia, doble cornada en un muslo y otra en un costado.

-La Feria de Fallas es importante y era un paso que daba con muchísima responsabilidad. El segundo toro ya soltaba la cara en unos muletazos de rodillas que di. Cuando me hirió me mantuve en el ruedo. Mi deber era no ir a la enfermería hasta darle muerte, cortar la oreja y salir triunfal. El primer toro me dio algún derrote pequeño en el capote. Lo corregí tras banderillearlo bien. Lo peor es que el puntillero, lógicamente sin querer, lo levantó. Hubo petición de oreja que no me dieron.

-¿Qué diferencia fundamental hay entre aquella etapa suya ante toros de ganaderías duras y ahora?

-Hay muchísima diferencia. Es otro tipo de toreo gracias a otro tipo de toro. Con las corridas duras iba a guerrear. Son toros más difíciles y complicados. Los toros de las ganaderías que lidio ahora, sobre el 90 por ciento, tienen más durabilidad y puedo sentirme a gusto y profundizar en el toreo. Ahora que estoy en la otra orilla valoro mucho más a compañeros como Rafaelillo, Castaño, Escribano. Siento una gran admiración por ellos. Con ese tipo de corridas casi seguro que no hubiera reaparecido tras el percance de Zaragoza. Durante dieciocho años que he lidiado corridas de ese tipo puedo decir que quema mucho. Pero el sufrimiento es parte de la gloria y ahora vivo la parte amable del toreo.

-Tras su Puerta del Príncipe en la pasada Feria de Abril, ¿vendrá a Sevilla con más presión?

-No. No vengo con más presión. Eso no quiere decir que no vaya a salir con el acelerador a tope. Lo asumiré con toda la responsabilidad pero sin una presión desmedida.

-El año pasado soñó que esa salida a hombros se haría realidad...

-Sí. Tuve esa visión. Le dije a mi padre que abriría la Puerta del Príncipe. Me deseó suerte. A la mañana siguiente, cuando iba a iniciar el viaje hacia Sevilla, me dijo que se venía conmigo, que no se quería perder ese triunfo. El soñaba con lo que escuchó y yo con lo que le dije y el sueño se cumplió.

-Su objetivo para esta temporada.

-En Madrid buscaré la Puerta Grande. He tenido triunfos con toros de Pablo Romero, Conde de la Corte, Martínez Benavides, Cortijoliva. Hubo un tiempo en que no hubo entendimiento tras enfrentarme a un sector de la plaza. Pero se subsanó todo. Estuve muy bien con un toro de Samuel Flores. El año pasado estuve a punto de tocar pelo. Mi objetivo este año es abrir la Puerta Grande de Las Ventas y disfrutar en cada plaza.

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