"Hubiera cortado oreja en el primero de no fallar con la espada"

  • Rafaelillo se muestra satisfecho de triunfar en el final del abono abrileño y destaca la entereza de Castaño ante su regreso

Buenas sensaciones se llevó ayer Rafael Rubio Rafaelillo de su paso por la Maestranza. La última tarde de farolillos dejó el triunfo del torero murciano, que cortó una oreja en el segundo animal de su lote marcado por el hierro de Miura. "He disfrutado mucho. El conjunto de la tarde creo que ha sido importante y estoy contento por cómo he estado con los toros y la manera de torear que he tenido", apuntaba el diestro desde su habitación del Hotel Colon al ser preguntado sobre las impresiones que guarda de la corrida.

El astado que abrió el festejo embistió con nobleza y humillando, lo que permitió a Rafaelillo torear con suavidad. Un oponente que el diestro definía como aceptable y del que lamentó no haber logrado tocar pelo. "Ha sido un toro potable, con sus matices al ser un Miura, pero que me ha permitido estar a gusto. Creo que hubiera cortado también una oreja de no fallar en la estocada", señalaba el torero, que se conformó con una ovación por un faena que no fue sencilla. "Al principio, con la inercia, venía bien pero luego la faena no podía tener la ligazón necesaria para que tuviera continuidad y cogiera vuelo fuerte. Cuando le daba tiempo al toro, he sido capaz de templarlo y soltarlo hacia delante. Estaba bien por el lado derecho, mientras que por el izquierdo soltaba más la cara y era mas informal", afirmaba sobre la res.

De rodillas ante chiqueros recibió Rafaelillo al cuarto de la tarde, que, esta vez sí, le sirvió para cortar oreja y hacerse con el triunfo del último festejo abrileño. "Ha sido un toro mejor, que tenía más franqueza en la embestida. La pena ha sido que en el momento clave de la faena, por el lado izquierdo y al natural, se ha venido abajo y se ha desentendido y ha aflojado. De lo contrario -continuaba- la faena hubiera cogido mayores dimensiones", sostenía el lidiador. "Ha sido un toro noble, que ha tenido temple y me ha permitido estar muy torero y a gusto", añadía.

Compartir cartel con Javier Castaño emocionó especialmente al matador de Murcia. El regreso del torero leonés y su ejemplo de superación sirvieron como dedicatoria para la última faena de Rafaelillo. "Ha sido un brindis más personal que profesional", explicaba, al tiempo que valoraba positivamente el esfuerzo y el valor de Castaño tras superar el cáncer en una actuación ante dos toros que no fueron fáciles: "Hacerlo de la manera que lo ha afrontado, con entereza, y poderle a esa enfermedad tan maligna, no tiene precio. Estoy muy orgulloso y contento por la recuperación tanto de la persona como de su toreo".

Rafaelillo se va contento de su único compromiso con el coso baratillero y se muestra agradecido con la acogida que ha tenido la afición. "Me he sentido muy torero en una plaza que siempre es especial. He podido pegar muletazos como siento en momentos determinados y el público lo ha visto muy rápido, que ha entrado muy bien en la faena", relataba.

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