El diestro francés Juan Bautista sale a hombros en Arles

Apenas habían pasado 24 horas desde que Juan Bautista pisaba el Coliseo de Arles. El paseíllo más amargo. Despedir a un padre. Sacarlo por esa Puerta Grande tantas veces conocida. Durísimo trance. Sin margen para pasar página, para que la cabeza encajara ese directo al mentón, Bautista se vistió de luces. De vuelta al mismo escenario. No lo hizo solo. La afición de su plaza le acompañó. Llenazo imponente. Y Bautista rindió el mejor homenaje posible. Cuatro orejas. Pleno en tarde cumbre. En un día inolvidable.

En el Coliseo de Arles, primera de la Feria de Pascua, con lleno en los tendidos. Se lidiaron toros de El Freixo, de buenas hechuras y condición, pero a la que faltó fondo, salvo el lote de Bautista, que tuvo mayor duración. Al finalizar el paseíllo se guardó un emotivo minuto de silencio en memoria del recientemente desaparecido Luc Jalabert, rejoneador, ganadero y padre de Juan Bautista. Julián López El Juli, silencio y silencio. Juan Bautista, dos orejas y dos orejas tras aviso. Andrés Roca Rey, silencio y silencio.

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