La elegancia torera

  • Enrique Ponce mantiene con Andrés Amorós el último 'Mano a mano de la Fundación Cajasol'

La jornada de ayer, muy amplia en actos taurinos en Sevilla -dos coloquios, un encuentro informativo, la presentación de un libro y un pregón-, se cerró con el Mano a mano de la Fundación Cajasol, en el que intervinieron Enrique Ponce, un maestro en tauromaquia, que a lo largo de su carrera ha conjugado su capacidad lidiadora con elegancia torera junto a Andrés Amorós, autor de la última biografía que se ha dedicado al diestro valenciano. Con la moderación de José Enrique Moreno, el torero -no está presente en el abono de Sevilla- trató, entre otros temas, el toreo y el toro, en el diálogo que mantuvo con el escritor.

Enrique Ponce habló que le falta tiempo para leer y que en sus horas de ocio práctica el golf y fundamentalmente dedica tiempo a ejercer como padre. Dentro de sus referencias literarias taurinas aludió al libro Nacido para morir -de José Carlos Arévalo y José Antonio del Moral-, biografía de Francisco Rivera Paquirri, que "me impactó" porque contaba con 13 años de edad, cuando el toro Avispado mató al diestro de Barbate en Pozoblanco.

En cuanto al significado del toreo, el valenciano afirmó que "no se puede estar valiente todos los días". Y del toro y su evolución señaló que el toro de lidia primigenio tenía un alto componente de fiereza, pero no bravura, lo que se ha logrado gracias a la selección.

Por su parte, el autor de Un torero para la historia, indicó que su preferencia es la de un libro que se acerque a las obras cervantinas, aunque pueda quedarse uno en el camino. Destacó que la poesía ha sido el género literario más trascendente e importante en la literatura taurina.

Amorós, con respecto al toreo, aseveró que es "el arte más difícil de todos" porque entre otras cosas es a fecha fija. Considerando la tauromaquia como una disciplina en la que la lidia es fundamental. De ahí que el crítico tenga como referentes a toreros como Marcial Lalanda, Domingo Ortega o Pepe Luis Vázquez, quienes antes de la expresión en la realización de las suertes ya habían dominado al toro.

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