De primavera a otoño: Manzanares

  • El alicantino firmó el 20 de abril una actuación histórica en la que cortó cuatro orejas y continuó su idilio con la afición sevillana el 23 de septiembre, sumando otros tres trofeos

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Cuando todavía se comenta la seria actuación de Antonio Nazaré en la corrida del 12 de octubre en la plaza de la Maestranza, echamos una mirada atrás en la temporada sevillana 2012 y, en primer plano, emerge la figura de un Manzanares que se eleva resplandeciente, omnipresente y artísticamente potente. Un Manzanares que ha atravesado hasta en dos ocasiones la mítica Puerta del Príncipe -una en la Feria de Abril y otra (tercera de su carrera) en San Miguel-, cortando un total de ocho orejas.

El viernes 20 de abril -fecha para los anales de la Maestranza y del propio diestro-, Manzanares desgranó un toreo de temple y gusto, de inteligencia y torería, sólo al alcance de los elegidos. Dos faenas distintas, en función de sus toros. Más meritoria la realizada a su segundo, con tandas cortas, debido a que fue a menos. En la suerte suprema demostró que es uno de los mejores estoqueadores de la historia de la tauromaquia. Mató a ambos recibiendo; y al segundo, tras aguantar un par de amagos, le recetó una de las mejores y más emocionantes estocadas de los últimos tiempos. Balance: cuatro orejas. En su primera tarde, el Domingo de Resurrección, cortó otra. Y en la tercera, aunque sin trofeos, demostró su gran momento.

En San Miguel sumó otros tres apéndices. Ganó la partida a Talavante en un emotivo mano a mano. De nuevo, bordó el toreo. Si en su primera faena, premiada con dos orejas, las series resultaron cortas; ante el quinto toro, nobilísimo, de Juan Pedro Domecq, el temple y la ligazón fueron virtudes esenciales de una faena memorable. Además, derrochó casta y se hincó de rodillas dos veces frente a toriles para recibir al primer y tercer astados con sendas largas de rodillas.

Del resto de matadores de toros a los que se les da trato de figuras, quien mejor respondió fue Alejandro Talavante, que cortó un total de tres orejas. En la Feria de Abril, en dos tardes logró sendos trofeos y sumó otro en San Miguel. En abril cortó una oreja, dando la talla, sin amilanarse, el día del gran triunfo de Manzanares y, posteriormente, consiguió otro trofeo. En septiembre, en el mano a mano con el alicantino, también se picó, recibió a uno de sus toros a portagayola, e intentó en todo momento imponerse a su lote; ganando el tercero.

Morante, Sebastián Castella, El Cid y Daniel Luque, pilares del abono, decepcionaron y se marcharon de vacío. Los tres últimos, que actuaron también en San Miguel, tampoco lograron trofeos en éste ciclo.

Dentro de la temporada, el sevillano Antonio Nazaré, que ha cortado dos orejas en tres tardes, se sitúa en la estadística tras Talavante. El torero nazareno cortó una en la Feria de Abril, siendo herido, y otra el 12 de octubre.

En la Feria, dentro de unos resultados artísticos muy pobres, cortaron una oreja Joselito Adame, López Simón, Iván Fandiño, David Mora, Esaú Fernández y El Fandi cortaron una oreja cada uno. Adame gustó por su calidad en su debut en Sevilla, con una faena medida y preciosa. López Simón, en su doctorado, se distinguió por ligazón y temple; recibiendo una cornada leve en su pierna derecha. Fandiño, quien contó con dos tardes, cortó una oreja a un victorino. Mora realizó una faena notable a un gran astado de El Pilar. Fernández cobró un trofeo en la corrida de Fuente Ymbro. Y El Fandi, que hizo doblete, consiguió otro bajo un diluvio.

Los guerreros Juan José Padilla y El Fundi fueron tratados cariñosamente. El jerezano cumplió en su retorno a Sevilla, tras su gravísima cornada del año pasado en Zaragoza, y el de Fuenlabrada, en su despedida de la afición de la Maestranza, dio una vuelta al ruedo. Ambos despacharon toros de ganaderías denominadas comerciales; como premio a sus intachables trayectorias.

Aunque sin trofeos, destacaron Saúl Jiménez Fortes, Oliva Soto, Luis Bolívar, Javier Castaño, Alberto Aguilar, Diego Silveti y José Luis Moreno. En blanco, Salvador Cortés, Antonio Barrera y Rivera Ordóñez. Decepcionaron Diego Urdiales y, fundamentalmente Cayetano, quien en su única tarde estuvo por debajo de un buen lote; al igual que El Cordobés.

En el panorama novilleril, bastante pobre, Gonzalo Caballero -torero nuevo cuya principal virtud actualmente es el valor- cortó una oreja en su presentación en abril y otra -benevolente- en San Miguel. Y el alumno de la Escuela Taurina de Sevilla Lama de Góngora inscribió su nombre como ganador de la liguilla de promoción.

Diego Ventura volvió a acaparar los premios como mejor rejoneador. Alternó con Cartagena y Hernández en un gélido festejo, sin trofeos en abril -¡lo que ya es noticia en un espectáculo ecuestre!-. Y en la matinal de seis rejoneadores, el de La Puebla del Río estuvo intratable, cortando dos orejas. Con un trofeo: Noelia Mota, en su presentación, y Rui Fernandes, quien perdió a Xalín, por una cornada en el vientre.

En el aspecto ganadero: decepción. Descenso en trapío y casta, con un número considerable de festejos en los que el tercio de varas se ha convertido en un simulacro. Ni una corrida completa, ni tampoco un toro de máxima categoría. A lo largo del año saltaron astados sueltos de juego interesante de varias divisas: Victorino Martín, Fuente Ymbro, El Pilar, Torrestrella, Juan Pedro Domecq (San Miguel). Defraudaron Daniel Ruiz, El Ventorrillo, Conde de la Maza y Jandilla.

En cuadrillas, aunque el elenco de nombres es amplio, destaca en su conjunto la de Manzanares, totalmente compenetrada y magistral tanto en varas, brega y banderillas: Barroso, Chocolate, Curro Javier, Trujillo y Blázquez despertaron pasiones, con toda justicia, en el público.

La programación estuvo cargada negativamente por las ausencias significativas de El Juli -Puerta del Príncipe en las dos ediciones anteriores-, Miguel Ángel Perera y José Tomás y carteles sin rematar. Además, la empresa Pagés suprimió la corrida del 15 de agosto y la tradicional del Corpus la dejó en novillada. El abono se resintió y la respuesta del público volvió a descender.

En definitiva, en una temporada sevillana muy pobre en su conjunto, brilló José María Manzanares, quien logró despertar la ilusión y la pasión con el temple de su toreo por el que fue premiado con la salida a hombros por la Puerta del Príncipe en las ferias de Abril y San Miguel. O lo que es lo mismo, de primavera a otoño: Manzanares en lo más alto.

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