antonio ferrera. matador de toros

"El toreo es un ejercicio de espiritualidad"

  • Menudo, celoso de su intimidad, anda relajado por Sevilla y nos recuerda su condición felina al encaramarse en un alto para una fotografía en la que quiere alcanzar el Giraldillo. De cerca, su personalidad se agiganta. Es Antonio Ferrera

Antonio Ferrera, en fotografía captada desde la terraza del hotel Doña María, con la Catedral y la Giralda al fondo. Antonio Ferrera, en fotografía captada desde la terraza del hotel Doña María, con la Catedral y la Giralda al fondo.

Antonio Ferrera, en fotografía captada desde la terraza del hotel Doña María, con la Catedral y la Giralda al fondo. / REPORTAJE GRÁFICO: josé ángel garcía

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Trae la sonrisa de quien ha dejado huella en Olivenza y Valencia y la secuela de un corte con la espada en un dedo de la mano derecha en las Fallas. Como en esa tauromaquia añeja y eterna que derramó en el albero de la Maestranza el año pasado, lidia las entrañas del verbo con personalidad y parsimonia. Reservado, apenas gesticula y acompaña las contestaciones con su mirada, que se intensifica cuando las preguntas son comprometedoras.

Triunfador en la Feria de Abril de 2014, 2015 y 2017 -por una grave lesión no toreó en Sevilla en 2016-, lejos de lo que hacen habitualmente las figuras, Ferrera lidia ganaderías duras y volverá a enfrentarse a victorinos en una feria en la que hará triplete y abrirá hoy la temporada sevillana.

-Antonio, el año pasado me dijo que en Sevilla había sentido el toreo de una manera muy pura. ¿Qué tiene de especial esta plaza?

-Todo. Lo que se ve y lo que no se ve. Es el templo del toreo para el alma del artista.

-Impactó con una tauromaquia con sabor añejo. ¿Cómo se logra esa transformación y cómo la siente?

-En el toreo las cosas se transmiten desde dentro. Son procesos en el ámbito artístico, en la creación y en la evolución está su esencia. Es un sentido especial. Lo vas percibiendo porque el toreo también es un ejercicio de espiritualidad. Y hay una evolución del espíritu desde los sentidos.

-Este año ha decidido no banderillear, ¿por qué?

-(Relajado, sonríe) Es una decisión personal. Es una etapa que quiero ahora dejar a un lado.

-¿Influyen negativamente para la faena las carreras en banderillas?

-No tiene por qué. Ha sido un palo que me siento orgulloso de haber hecho.

-¿Tiene un aliciente especial torear el Domingo de Resurrección?

-Pues claro que lo tiene. Es un honor, un privilegio y un sueño.

-Lo mereció tras ser triunfador en años anteriores y sin embargo no toreó en esa fecha. ¿Influye que ahora esté bajo el paraguas de la empresa, con Ellauri y Tornay?

-Las cosas vienen cuando vienen. Me siento un privilegiado de poder vivir ese día independientemente de cuando haya llegado. La empresa no tiene nada que ver con el apoderamiento con Santi y con Manolo.

-Como sus compañeros, hará triplete, pero en su caso una de las corridas es de Victorino. ¿La ha elegido usted?

-(Rictus de seriedad) Sí, porque es una corrida que ha macerado mi corazón en Sevilla. Por respeto y ética sentía que quería la corrida de Victorino.

-Calificativo para Manzanares, Roca Rey y la ganadería de Victoriano del Río.

-Es muy difícil. Manzanares es un compendio de torería, empaque y capacidad y le tengo un cariño muy especial. Y Roca Rey, fíjese, es todo corazón y está andando de forma muy importante. La ganadería ofrece tardes muy importantes, da grandes toros. Yo, por ejemplo, he tenido la suerte de torear algunos de ellos en Valencia y Olivenza.

-¿Qué le llena más: cuajar una faena a un 'victorino' o a un 'victoriano'?

-Cada personalidad de toro tiene sus entresijos pero en ambos casos hay que llegar al fondo de ellos para transmitir tu tauromaquia. De Victoriano del Río salen también toros muy exigentes.

-No es su caso, pero... ¿por qué los toreros de la élite de esta época evitan las ganaderías duras?

-No lo sé. No soy yo el que tengo que responder. Creo que hoy en día se magnifica mucho eso. Muchas de las otras ganaderías son exigentes para el torero.

-¿Cómo se paladea el éxito en la madurez?

-(Fija la mirada en mí) De una manera especial. Se naturaliza.

-¿Cuál es la mejor vitamina para la superación?

-Querer, tiempo y entrega.

-¿Cuál es el máximo mandamiento que dicta el toro?

-Exige la verdad.

-En el diálogo con el toro, ¿qué es lo que más le impone?

-Lo imprevisible te hace estar expuesto a todo. Más que imponer, es la motivación a la hora de superar y profundizar en lo imprevisible que pueda venir. De un toro impone todo: la mirada, su forma, sus reacciones.

-¿Y qué le impone más: el toro o el público?

-Mi respeto tanto para el toro como para el público.

-¿Cuál es la plaza que más le pesa?

-Hay plazas que repercuten mucho, pero yo respeto a todas. Algunas, como en el caso de Sevilla, te hacen emocionarte por dentro.

-¿Qué toreros le han estremecido, le han puesto los vellos de punta?

-Yo creo que el toreo en sí.

-¿Y qué busca en el toreo?

-(Mira a la lejanía) Al final no es lo que el torero busca, sino lo que encuentra. Lo imprevisible sucede. Hay que dejarse llevar por la libertad de los sentidos.

-¿Cuál ha sido la mejor faena de su carrera?

-(Contesta muy pausadamente) No la he hecho y espero no conseguirla. Pero sí me siento un afortunado de haber vivido tardes muy únicas, muy grandes y muy bonitas.

-¿Qué es el valor?

-(Tarda en contestar) No se explica con palabras. Se explica con lo que se puede hacer.

-¿Y el miedo?

-Igual. No tendría sentido si no existiera el valor y al revés.

-¿Qué representan las cornadas?

-Tengo una treintena. No sé si son medallas, pero son libros que están impregnados en el cuerpo con la escritura de lo que has expuesto.

-¿Qué piensa y cómo vive el

éxito y el fracaso?

-Lo vivo con normalidad. Intento aprender de ello.

-¿Hacia dónde camina su toreo y su carrera?

-(Sonríe) Ni idea. No lo sé. En el toreo todo es imprevisible.

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