"Los toreros no deberían tener hechas las ferias en el mes de marzo"

  • El malagueño considera que su próxima campaña estará marcada por los logros en los primeros ciclos

Más allá de etiquetas, como la de torero revelación de la temporada 2012, Saúl Jiménez Fortes (Málaga, 1990) se ha consolidado como uno de los diestros jóvenes más interesantes y con mayor proyección. El malagueño continúa profundizando por una senda expresiva que ya apuntó desde sus inicios, aunque para muchos tapada por el frondoso bosque de un valor extraordinario que siempre ha poblado su toreo. Una vez finalizada su segunda temporada como matador de toros -alternativa en Bilbao, de manos de El Juli, el 24 de agosto de 2011-, el torero analiza su trayectoria y algunos aspectos de la Fiesta, con el mismo rigor que emplea en la lidia.

-Su padre, empresario taurino y banderillero, su madre torera. ¿Vislumbró desde su niñez que sería matador de toros?

-Desde chico es lo que he vivido. Ser torero. De niño jugaba mucho al toro. Lo hacía con pasión e incluso obsesión. Después hubo una época, entre 10 y 12 años, que dejó de interesarme. A los 13 y 14 comencé a entrenar, entré en la Escuela Taurina de Málaga, donde tuve como profesor a Fernando Cámara. El día que cumplí 16 años mi padre me regaló un becerro. Y me enganché. Hasta entonces fui estudiando y terminé primero de Ingeniería Industrial. Pero no era compatible y decidí dedicarme al toro plenamente.

-¿Quién aportó la casta que atesora?

-Dicen que mi madre, que tenía mucho valor. Su carrera fue muy corta. Justo antes de la alternativa sufrió una grave lesión de rodilla y tuvo muchos problemas. Mi padre, banderillero, apostó más por la organización de espectáculos.

-¿Nunca le pusieron cortapisas?

-No. En ningún momento. Me han apoyado y ayudado. Me exigieron dedicación y que me tomara las cosas en serio.

-En varias crónicas he descrito que usted, además de valor, realiza un toreo expresivo. ¿Hacia dónde camina su toreo?

-Siempre me han destacado lo que es evidente, lo que más he mostrado, el valor, que es algo natural y que te da Dios. Pero, en el fondo, me dedico a crecer como un torero de entrega, máxima pureza, clase y estética. Tengo mucho que crecer en estos aspectos.

-De esas características, ¿cuál es la que más le define actualmente?

-Torero de entrega. Si dijera un torero de gusto parece que conlleva el que no me voy a arrimar. Soy feliz entregándome.

-¿Qué es lo más difícil que ha tenido que superar hasta llegar aquí?

-Como lo he hecho por vocación, los momentos difíciles hay que olvidarlos. Igual que los buenos. No llevan a nada.

-¿Qué toreros tiene como referentes?

-Camino y Ojeda. Y de los actuales, José Tomás, Morante y El Juli.

-¿Qué conclusiones extrae de su temporada 2012?

-La honradez que he tenido conmigo. He sido fiel a mi toreo y al público y he intentado dar lo máximo en las 23 corridas que he toreado; la mayoría en plazas relevantes.

-¿Qué faenas le dejaron más satisfecho?

-Una de las tardes más bonitas, por emocionante, fue la de Pamplona. En Palencia realicé una faena muy bonita. Recuerdo con cariño Salamanca, Málaga y Sevilla, que fue una tarde muy importante en lo personal, ya que me hizo más fuerte.

-Explíquese.

-Me había quemado las piernas, tras quedarme dormido delante de un brasero, en Salamanca, donde yo entreno y vivo en el campo. Era abril, pero allí hace frío en primavera. Los médicos me dijeron que no podría volver a torear hasta pasados varios meses. No hice caso. Salí a la Maestranza y no podía apenas moverme. Me costó muchísimo enfundarme la taleguilla. Me unté cremas, pero el dolor era horrible. Cuando terminé de torear no podía ni andar. En Sevilla salí al ruedo con las piernas abrasadas por el accidente. Pero la ilusión por torear pudo con el dolor de las quemaduras.

-Los gestos de Madrid y Bilbao de aguantar herido en el ruedo, ¿qué motivo tienen y cómo se consigue?

-En Bilbao, hasta me peleé con todo el mundo. Era una forma de homenajear mi primer aniversario de alternativa y a los matadores de toros que he admirado. En mi cabeza sentía un privilegio, me sentía afortunado por vivir ese momento.

-¿A qué plazas acude con mayor responsabilidad?

-A comienzos de temporada, en Valencia y Sevilla, lo pasé muy mal porque sabía que me jugaba mucho. En Málaga, que es mi tierra, siento mucho respeto. Y en Bilbao y en Pamplona, por la seriedad del toro. En todas las habitaciones de los hoteles he pasado miedo.

-¿Como tiene planificado el año en cuanto a apoderamiento y número de corridas?

-En principio, continuaré con la casa Chopera. Ha habido errores al ir a algunos sitios y no acudir a otras plazas que yo quería. El año que viene ya no valdrá el ser novedad. El número de corridas dependerá de lo que consiga en las primeras ferias. Yo creo que los toreros no deberían tener hechas las ferias en el mes de marzo.

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