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Avance 'Prey'

  • Probamos la innovadora apuesta de Arkane Studios y Bethesda Softworks, que llegará al mercado el próximo 5 de mayo.

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Empieza una nueva vida. Después de una cuidadosa selección de personal, somos los galardonados -o galardonadas- para comenzar un nuevo trabajo de lo más esperanzador. Nos levantamos en nuestro apartamento con la disposición de comernos el mundo. Vemos, sobre la mesa, una nota de felicitación acompañada de una botella de vino que inevitablemente hay que saborear. Revisamos nuestro correo electrónico y, tras leer, comienzan a florecer los típicos nervios que se apoderan del primer día. No podemos olvidar el equipo, imprescindible para el trabajo, así que nos dirigimos a la azotea de nuestro edificio, donde espera un helicóptero que nos llevará directamente a la entrevista que marcará nuestra vida.

Después de un pequeño trayecto por los aires llegamos a nuestro destino. Primero hay que pasar por el supervisor que nos hará unas pequeñas pruebas y test. Esta primera interacción sirve, sin ir más lejos, de pequeño tutorial para comprender las mecánicas básicas de Prey -agacharse, correr, coger y lanzar objetos, interactuar con el escenario, etcétera-. Sin embargo, algo ocurre tras el cristal que nos aísla. Se escuchan unos gritos, damos media vuelta y, de la nada, aparece una extraña criatura negra que empieza a devorar al supervisor. Nos desmayamos y… Al despertar nos encontramos de nuevo en el apartamento.

La simulación de tu vida

Lo anterior corresponde a los primeros pasos del prólogo que ofrece este nuevo Prey, la última propuesta de Arkane Studios y Bethesda Softworks. La compañía, lejos de mostrarse continuista con una segunda parte -pues la original apareció en Xbox 360 y PlayStation 3-, ha optado por reiniciar el título base dándole un nuevo aspecto, más personalidad y, por supuesto, más posibilidades. No, no estamos ante el mismo videojuego, sino que existen severas diferencias en cuanto a contenido, algo que quizá supondrá un problema para los amantes del original. En cualquier caso, Prey vuelve con una propuesta innovadora que promete dar mucho que hablar. Nos desplazamos hasta Londres para probar de primera mano el inicio del videojuego, y nuestras impresiones han sido realmente buenas.

Sin entrar avalorar las diferencias y novedades respecto al original, los primeros compases de la aventura son excelentes. Lo comentado en los párrafos iniciales es, en todo momento, una simulación espacial -travesía en helicóptero incluida-, como comprobaremos después de conocer a los mimics. Estos seres oscuros han tomado parte de la estación espacial Talos-1, escenario principal de la aventura. ¿Nuestro objetivo? Sobrevivir y descubrir exactamente qué ocurre a nuestro alrededor.

Por suerte, no estaremos solos durante la aventura. Alguien nos conoce, nos irá guiando hacia los principales objetivos y nos indicará las acciones hasta hacernos comprender la magnitud de la amenaza, así como para asegurar nuestra supervivencia. Lo cierto es que, en términos narrativos, Prey tiene ciertas similitudes con BioShock, y eso le otorga un punto a favor. Además de recibir instrucciones mediante un comunicador, tenemos libertad absoluta para conocer más sobre el trasfondo de la historia, a través de los terminales que hay repartidos en diferentes salas. La mayoría de éstos tienen una contraseña que hay que buscar, por lo que el jugador tendrá que ir ojo avizor para no dejar atrás ningún detalle. Grabaciones, correos electrónicos y diarios, entre otros, componen un opresivo universo enmarcado en el espacio exterior. La trama argumental está directamente vinculada con la jugabilidad. Y es que, como título en primera persona, Prey contiene muchos elementos para convertirse en uno de los destacados de esta temporada.

Muchas armas para defenderse de cantidad de enemigos

En relación a las mecánicas de juego, para defendernos de las hostilidades tenemos un gran arsenal que iremos recogiendo durante la travesía. No obstante, comenzamos la partida con una humilde llave inglesa para combatir cuerpo a cuerpo, pero, en pocos minutos, nos hacemos con un lanzador de materia rígida que inmoviliza a los mimics y que apunta como un elemento que se utilizará para resolver algunos puzles. No faltan a la cita, por supuesto, algunas armas de fuego realmente originales que preferimos no desvelar. Pero más allá de un estilo frenético, Prey incluye un generoso árbol de habilidades con el que podemos ir desbloqueando nuevas e interesantes capacidades para la aventura. Estas modificaciones se implantan directamente en el cerebro del jugador a través del globo ocular y están divididas en tres ramas: científico, ingeniero y seguridad, cada una de ellas con sus respectivas características. Por ejemplo, el jugador podrá aumentar la fuerza bruta, permitiendo coger y lanzar objetos más pesados; mejorar la habilidad de hackeo, algo que permitirá vulnerar todos los dispositivos electrónicos e incluso ponerlos a nuestro favor; incrementar la creatividad a la hora de modificar las armas; aumentar la efectividad de los botiquines, etcétera. En este aspecto, Prey promete una experiencia apta para todos los jugadores, independientemente de su estilo de juego.

Sobrevivir al espacio exterior

Como adelantábamos, la obra de Arkane Studios se ambienta en una estación espacial, y pocos humanos veremos a nuestro alrededor. ¿Cómo sobrevivir? Pues recogiendo materiales y utilizándolos a nuestro favor. Los enemigos, así como los cadáveres, armarios y demás elementos de atrezo tienen en su interior materiales de diversa índole. Algunos inútiles, otros extremadamente necesarios. Sin embargo, el inventario no es ilimitado, sino que funciona en formato cuadrícula, similar a lo visto en franquicias como Resident Evil o The Elder Scrolls.

Este elemento aporta al título un punto de gestión bastante interesante. En la demostración no llegamos a completarlo, pero la gran cantidad de objetos que hay en escenario y que podremos llevar encima promete dar algún quebradero de cabeza. Por suerte, eso sí, en algunas zonas del Talos-1 hay armarios de componentes de reciclaje, donde el jugador podrá crear objetos -balas, botiquines, etcétera- introduciendo una serie de elementos de la receta -materia orgánica, por ejemplo-.

En cualquier caso, y a pesar de estar ante de un videojuego de acción en primera persona, Prey nos da cierto margen de libertad para explorar, siempre que una contraseña o una clave no impida el paso. Podemos consultar el mapa en todo momento y ver los objetivos actuales de la misión, así como activar o desactivar algunas misiones secundarias enfocadas a proporcionar más información sobre los acontecimientos.

Evaluación técnica de Talos-1

La demostración a la que tuvimos acceso rindió sobradamente a una tasa de 60 imágenes por segundo de lo más estables. Si bien es cierto que el videojuego no es sorprendente en materia técnica -encontramos algunos errores que se pueden ver en la sesión de juego-, sí nos ha llamado poderosamente la atención en su apartado artístico, todo muy bien reflejado con detalles muy cuidados. Lo mejor de todo, sin embargo, es el control, rápido y preciso a partes iguales y cuyo rango de velocidad no afecta en absoluto a la fluidez con la que se mueve la obra. Hay que decir, además, que tanto con el binomio formado por teclado y ratón como con el mando de Xbox One nos encontramos cómodos jugando al título.

El punto más interesante del apartado técnico son los entornos, protagonistas no sólo por su excelente puesta en escena, sino por su interactividad. La gran mayoría de objetos que veremos a nuestro alrededor podemos cogerlos y lanzarlos -siempre y cuando tengamos el grado de fuerza necesario-, creando incluso situaciones de lo más disparatadas. A nivel técnico y audiovisual, Prey es robusto y estable, al menos en su versión para ordenador. Habrá que comprobar, una vez lanzado, si las versiones de sobremesa rinden al mismo nivel o si por el contrario sacrifica algún detalle para mejorar el rendimiento. En cualquier caso, Prey promete ofrecer tensión y acción constante durante la partida. Los efectos sonoros y la música acompañan tanto en momentos de tranquilidad como en escenas donde hay que tirar de arsenal para poder respirar una vez más.

Conclusiones

La apuesta por revalidar la marca Prey bajo estos términos es todo un acierto. El universo creado para la ocasión promete ir alternando momentos de estrés, de inquieta tranquilidad -los mimics pueden esconderse en el objeto más inesperado- y secuencias de acción. La historia tiene la intención de jugar no sólo con el protagonista, sino también con la psicología del jugador. Aunque la versión que jugamos estaba en inglés, la compañía nos confirma que la obra llegará completamente doblada a nuestro idioma.

Así pues, habrá que esperar hasta el 5 de mayo para comprobar si salimos vivos de la estación Talos-1. Buena suerte.

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