Mucho más que peregrinar

  • Israel, que el año pasado acogió un 24% más de visitantes que en 2016, amplía sus rutas turísticas bajo un prisma más secular

Dolores Pérez Frías, directora de la Oficina de Turismo de Israel en España y Portugal, en un restaurante de Sevilla. Dolores Pérez Frías, directora de la Oficina de Turismo de Israel en España y Portugal, en un restaurante de Sevilla.

Dolores Pérez Frías, directora de la Oficina de Turismo de Israel en España y Portugal, en un restaurante de Sevilla. / josé ángel garcía

Resulta difícil imaginar a los casi ocho millones y medio de habitantes de Andalucía constreñidos en las provincias de Sevilla y Cádiz; más aún: que la gran mayoría de ellos se circunscriba a la mitad norte, a la tierra sevillana. Pues eso es Israel. Tanta gente en algo más de 14.000 kilómetros cuadrados da carácter. Y en Tierra Santa, muchísimo más. También resulta difícil imaginar a Israel desde un prisma secular. Pero su Ministerio de Turismo ha lanzado una campaña para descubrir a occidente las excelencias de lo terrenal. La playa, la montaña, el desierto.

"De 2016 a 2017 ha subido un 24% el número de visitantes. El pasado año recibimos 3,8 millones de visitantes, y nos hemos propuesto ir más allá y batir el récord que se registró en 2000, que fue muy especial ya que se trató del Año Jubilar". Dolores Pérez Frías, directora de la Oficina de Turismo de Israel para España y Portugal, destaca el mayúsculo crecimiento turístico como impulso para dar un espaldarazo definitivo al Israel más desconocido, el secular, el moderno y cosmopolita de Tel Aviv o el agreste y cautivador del desierto del Neguev, al sur.

Inevitablemente, salta de forma espontánea el hándicap de la evidente tensión de Oriente Próximo. "Ocurre que nuestros mejores promotores son nuestros visitantes. El boca a boca está teniendo un efecto multiplicador, aparte de las redes sociales, que descubren una realidad que desmonta ciertos clichés. Las compañías aéreas están ampliando sus vuelos. Parece que Israel está muy lejos, pero en avión son cuatro horas desde Barcelona y cinco desde Madrid". El año pasado fueron 64.400 los españoles seducidos por este país de sólo 70 años de vida. "Un 33% más que en 2016, y para este 2018 nos hemos marcado el reto de los 70.000 ó 75.000, batir el Año Jubilar". ¿Muchos andaluces? "Bueno, nos está costando un poco más convencer a los andaluces, sobre todo el público que se mueva por motivos no religiosos. Poco a poco los jóvenes de aquí también van por libre, gestionando el viaje por internet. Es curioso, los israelíes han descubierto las tapas y les encanta el flamenco".

Tel Aviv, una ciudad que es cinco años más joven que por ejemplo la Cruzcampo -se fundó en la costa mediterránea en 1909, en contraste con los más de 4.000 años de Jerusalén- es un muy consolidado centro de turismo para la comunidad LGTBI+ (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales, además de otras orientaciones), colectivos que suelen tener un poder adquisitivo por encima de la media. También se distingue como centro mundial de un movimiento en auge, el veganismo.

Ese espíritu inquieto y vanguardista como reclamo añadido debe salvar esa sensación de permanente alerta que late en Israel: "Hay controles y filtros a la entrada y la salida, pero en el país alquilas un coche y te mueves sin esa sensación de continua vigilancia. Y sales de día o de noche sin ningún problema. Hay que desmitificar cosas. Lo que llamáis Muro de las Lamentaciones es para nosotros el Muro Occidental. La gente no va sólo a lamentarse. También va gente contenta que acude en agradecimiento. El 40% de los visitantes repite y vuelve a Israel. Por algo será...".

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