Una tradición a la vanguardia

  • Qlamenco presenta una iniciativa que reivindica el uso de la mantilla

La Asociación de Diseñadores Empresarios de Moda y Artesanía Flamenca (Qlamenco) presentó ayer en los alrededores de la Catedral Sí Mantilla, una original iniciativa que nace para alentar, promocionar y perpetuar esta prenda tan peculiar de la cultura andaluza, signo identificativo de nuestra idiosincrasia. El evento consistió en un original desfile urbano que arrancó en la Plaza del Triunfo. Dicha puesta en escena se celebró a pocos días de que Sevilla viva su Semana Mayor. Así, como manda la tradición, el Jueves y Viernes Santo las calles de la ciudad se llenarán de este estilismo que hoy, más que nunca, Qlamenco quiere recuperar.

De chantilly, blonda, tul y seda, varias modelos lucieron esta prenda a juego con creaciones realizadas por diseñadores de Qlamenco. Las formas y los usos de la costura se unieron en estas propuestas que definen y ratifican el sello de cada uno de los diseñadores y artesanos participantes: Ana Morón, Antonio Gutiérrez, Alejandro Santizo, Aranega, Atelier Rima, Benjamín Bulnes (accesorios y aplicaciones en cera), Carmen Vega, Francisco Tamaral, Javier García, José Galván, Lina (aporta las mantillas y accesorios), Loli Vera, Luis Fernández, Patricia Bazarot, Pedro Béjar y Yolanda Rivas.

El colectivo tuvo "el honor y el estímulo de reinterpretar el diseño del clásico vestido de mantilla, así como el uso de los accesorios y elementos progresistas en el imaginario de la cultura española", explicó Pedro González, presidente y alma mater de Qlamenco. "Sin ninguna pretensión contestataria, hemos unido el sentir con la moda, conceptos maridados desde el respeto y el buen gusto, aunque siempre desde la creatividad y las artes decorativas", matizó Pedro González.

La mantilla española ha sido utilizada por las mujeres desde tiempos inmemoriales atendiendo siempre a razones diversas ya fueran religiosas, sociales, costumbristas o climatológicas. Solo el hecho de "cubrirse" ha sido signo de respeto, de sumisión o de espiritualidad, desde el punto de vista histórico.

En Sí Mantilla colaboraron la Agencia Doble Erre y el Hotel Doña María. También las fotografías de Graphicnatural, la peluquería Alejandro Puelles y la Escuela de Maquillaje de Cristina Rivero.

Según Rocío Montero, diseñadora de la firma Lina, algunos consejos a tener en cuenta a la hora de vestirse de Mantilla en Semana Santa son: se va de luto, por lo que se debe ir lo más sobrio posible; traje por debajo de la rodilla y los brazos cubiertos; medias y zapatos de color negro; se recomienda no llevar flores; como complementos, se pueden llevar guantes de encaje o raso, bolso, rosario, pendientes y broche; también se admiten colgante con motivo religioso, como una cruz; nada de perlas o corales -esto es para las mantillas de madrinas-.

Dividida en grupos, la mantilla puede ser rectangular (o de velo de toalla), rondeña (o de empanadilla), de pico (la más elegante y cuyo uso popularizó Eugenia de Montijo) o madroñera (muy típica de Ronda). Cada una de ellas se adapta mejor o es más adecuada según el momento o acto al que se acuda y puede presentar un tipo de encaje diferente; bien de bolillo, bien de aguja.

Pero, ¿qué es una mantilla sin una buena peina? Éstas tienen su origen en los peinecillos con los que las mujeres recogían sus cabellos. Durante los años veinte los peinecillos aumentaron de tamaño y dieron paso a las peinas, antaño de carey, actualmente de celuloide. A la hora de colocarla, la peina no debe estar ni muy delante ni muy detrás, mientras menos horquillas mejor -para que la peina no sufra- y el broche debe colocarse justo donde ésta acaba.

Aunque el uso de la mantilla debe su origen a las clases populares, fue la , la reina Isabel II, quien hizo de esta prenda un símbolo de distinción entre las clases nobles en el siglo XIX. Pero, a finales del siglo XIX y principios del XX su extendido uso entró en declive y la mantilla pasó a ser una prenda exclusiva de la Semana Santa, los toros y las bodas. Desde Qlamenco, ahora, se intenta acercar a la generación actual y recuperar no sólo como un elemento del pasado sino como un icono actual.

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