Claves para combatir la depresión otoñal

  • La reducción de las horas de sol afecta al estado de ánimo, lo que provoca un desequilibrio químico en cuerpo y mente

El 20% de la población mundial sufre este tipo de depresión y desequilibrio en diferentes grados. El 20% de la población mundial sufre este tipo de depresión y desequilibrio en diferentes grados.

El 20% de la población mundial sufre este tipo de depresión y desequilibrio en diferentes grados. / farmacias.com

El otoño irrumpe en el calendario y con la llegada de esta nueva estación son muchas las personas que experimentan cambios en su estado de ánimo. La tristeza, la irritabilidad, la baja autoestima o la pérdida de interés en las cosas con las que normalmente se disfrutaban son algunos de los síntomas de la "depresión otoñal" o también llamado desorden afectivo estacional.

"Hay otros aspectos como el cansancio, la alteración del sueño, la falta de energía y motivación o el descenso de las relaciones sociales que también pueden potenciar el desarrollo este trastorno. Si todo este conjunto de circunstancias se mantiene de forma continuada, es cuando procedemos a llamarlo depresión", explica Rocío Lapuente, doctora en Ciencias Químicas y especialista en Psiconeurología.

Hay personas que se muestran más sensibles al desorden que produce un cambio de estación y, aunque estos síntomas no afectan a todos los individuos con la misma intensidad, el hecho es que es bastante común. Según un estudio realizado por Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, el 20% de la población mundial sufre este tipo de depresión en diferentes grados.

Estudios recientes demuestran que la depresión tiene su origen en una alteración de algunas sustancias químicas que se encuentran en el cerebro, como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina. Estas sustancias juegan un papel fundamental a la hora de mantener la estabilidad del estado de ánimo de una persona. Cuando se produce un desequilibrio grave en la producción de estas sustancias aparece la depresión. "Si el cuerpo entra en un estado de inestabilidad producido por la percepción de situaciones que le estresan o hacen sentir mal se reducen estas sustancias químicas y la probabilidad de encontrarnos más deprimidos aumenta significativamente", afirma la experta.

Al mismo tiempo, la entrada de este nuevo periodo del año viene acompañada de días más cortos y de una disminución de la luz solar, aspecto que afecta al estado de ánimo de las personas y que provoca un desequilibrio químico en el organismo y en nuestro cerebro.

En definitiva, el cambio de estación produce un desorden en el estado anímico de las personas en las que la producción o no de ciertas hormonas y neurotransmisores da pie a un trastorno químico en el organismo y como consecuencia puede provocar la aparición de la depresión.

"Para que la persona supere este estado de letargo emocional, además de modificar sus hábitos diarios, es importante que investigue en sus propios recuerdos, así como en los factores hereditarios que han podido ser determinados por el ambiente y las emociones no solo vividas por ella, sino por sus propios antepasados", aconseja Lapuente.

Si se trata de una depresión leve, es aconsejable que se aprovechen al máximo las horas del sol durante el día, que se mantenga un orden del sueño adecuado, así como dar largos paseos o realizar deporte al aire libre.

La compañía de amigos o mantener relaciones sociales evitarán la persistencia de los síntomas de esta depresión otoñal.

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