Concertistas con una talla XS

  • La Escuela de Música Joaquín Turina celebra su primer concierto de la temporada

Como si de una gran concertista se tratara, Marta sube al escenario con su diminuto violín. Su lazo rosa la delata, tiene cuatro años recién cumplidos, aunque viste con un traje negro, como las violinistas de la Sinfónica. Sola sobre las tablas, acompañada de una pianista, de su violín, que más parece un juguete, suenan las primeras notas del Minuetto II, obra del maestro Bach, la pieza favorita de la pequeña. Con los ojos cerrados, nadie podría adivinar que esta niña de mirada dulce mide poco más de un metro.

Los padres de Marta Pérez querían que su hija estudiara música. Por su corta edad, el Conservatorio estaba descartado, y, preguntando, encontraron la Escuela de Música Joaquín Turina, dirigida desde 1999 por el violinista Ramón San Millán. Igual que ellos, los padres de unos 150 niños han confiado en esta academia privada que ayer celebró el primero de los tres conciertos que celebra cada curso escolar. El lugar elegido fue el salón de actos del Colegio Marista San Fernando. "En la escuela, los alumnos no tienen la carga lectiva de un conservatorio, los niños no buscan dedicarse a la música de forma profesional", explica el director Ramón San Millán. "En la escuela ofrecemos una formación integral. Aquí desarrollan la memoria, ya que en los conciertos, en su mayoría, no usan partituras, y la concentración, aspectos que le servirán a lo largo de sus vidas. Además, aprenden a actuar en público".

Juanma, de 10 años, quiere ser de mayor futbolista o violinista, mientras que su amigo Alejandro, de 11, arqueólogo o también violinista. "¡Y yo futbolista o tenista!", grita entusiasmado Javier, de cinco años. "Mi pieza favorita es Campanitas", se adelanta a la pregunta este joven concertista que lleva ya dos años estudiando violín.

"Mi madre es profesora de música, por eso estoy en la escuela", comenta Juanma. "Me gusta el violín más que el piano, por ejemplo, porque es el instrumento principal de una orquesta, es el que más se ve", señala ante la atenta mirada de su amigo Alejandro, quien comparte su opinión.

Durante toda la jornada de ayer, en el salón de actos de este colegio de Triana sonaron desde canciones populares españolas, como Tengo una muñeca o Estando la Pastora, a obras compuestas por grandes maestros como Vivaldi, Bach o Chopin. Mientras que el protagonista de la mañana fue el violín, la tarde fue más variada: violonchelo, flauta travesera, guitarra clásica, acústica y eléctrica, canto y piano.

Interesado desde su juventud por la pedagogía musical, Ramón San Millán fue durante 13 años primer violín en la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Hace 10 años cambió los grandes teatros por unos concertistas en miniatura, un proyecto del que se siente muy orgulloso.

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