Descorche en la Palmera

  • El que fue 'Chalé la Botella' abre sus puertas al público para la celebración de reuniones y eventos familiares y empresariales

La Botella de la Palmera es un restaurante no kitchen en el que se organizan comidas concertadas de carácter personal y profesional. Ubicado en el Paseo de la Palmera, esta novedosa propuesta se diferencia del típico negocio de restauración ya que no dispone de carta ni de personal de servicio. Otra particularidad es que se encuentra en una zona privilegiada, aislada y rodeada de jardines.

La propiedad, construida en 1957 por el prestigioso arquitecto de la época Alfonso Toro Buiza, es conocida desde entonces como Chalé la Botella. El pintoresco nombre viene de 1929, cuando se celebró en Sevilla la Exposición Iberoamericana. Entre los magníficos pabellones que se edificaron para la ocasión, había uno que destacó por la enorme botella publicitaria que tenía sobre la cubierta y que terminó dando nombre al sitio.

Una vez finalizada la celebración, el pabellón comercial de la familia Codorniú, propietaria de bodegas, se destruyó y, años más tarde, la familia Soto Ybarra compró el solar para construir su residencia familiar.

Actualmente el chalé se dedica a la celebración de eventos familiares y empresariales. La contratación del catering es siempre externa, aunque plantean una serie de recomendaciones según los gustos y la demanda de los clientes. La propuesta es muy variada, ofreciendo comidas típicas de la gastronomía española, como paellas hechas delante de los comensales; servicios sencillos u otros más sofisticados y de prestigio.

También apuestan por chefs reconocidos que organizan talleres de cocina, demostraciones y degustaciones. La temática es muy diversa, contando incluso con cocineros extranjeros que preparan platos típicos de otras regiones del mundo, como el sushi japonés.

En la planta baja, la casa dispone de un salón y un comedor amplios para las reuniones. Tiene acceso directo al jardín trasero y un porche acondicionado para su provecho cuando el tiempo lo permita, "disfrutando de la luz y el espacio que el centro de Sevilla no ofrece", indica Manuel Beca Soto, propietario del negocio.

En los eventos de carácter personal a los que puedan asistir niños también se ofrece la posibilidad de contratar un monitor infantil que se haga cargo de ellos.

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