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Escenarios contra la adversidad

  • La programación cultural de la ONCE cuenta con la participación de artistas con alguna discapacidad

"La ONCE no es sólo los cupones". Así de contundente se muestra José Luis Scott, un sevillano del Parque Alcosa que lleva tocando la guitarra desde que tiene 10 años, a pesar de la deficiencia visual que padece. Para él la organización es algo más que un lugar de encuentro: "La entidad te permite exprimir tu virtud en la amalgama de actividades que ofrece", explica Scott, que pertenece al grupo de artistas en promoción que tiene la ONCE. El guitarrista accedió a esta iniciativa a través de Monte Herrera, encargada de la animación sociocultural de la delegación territorial de Sevilla, con sede en la calle Resolana. Para ello, tuvo que enviar su currículum y algunas maquetas a la delegación de Madrid, que lo seleccionó para su circuito de actuaciones en las sedes que la organización tiene por todo el país.

Esta programación cultural ha llevado recientemente a José Luis Scott a Córdoba y a La Coruña con su recital de flamenco clásico y ortodoxo, del que asegura que "sigue habiendo una gran demanda". Este guitarrista, que ha aprendido al lado de figuras como Manolo Sanlúcar, prefiere "ver el vaso medio lleno" en lo que respecta a la influencia que su afección visual tiene en su trabajo: "Si un músico cualquiera adquiere una gran educación de su oído, mi capacidad auditiva está al 200% gracias a mi problema visual". Scott reconoce que durante su proceso de aprendizaje ha tenido algunas dificultades, como conocer el posicionamiento exacto de las manos a partir de clases magistrales en las que el profesor se encontraba a siete u ocho metros. La solución la encontró fijándose en sus compañeros, que estaban mucho más cerca de su sitio en el aula.

En la actualidad, José Luis Scott es un artista con una larga trayectoria, como demuestran las fotografías y reconocimientos que forran el estudio que tiene en su casa de Alcosa. En sus distintas actuaciones, ya sean de la mano de la ONCE o por las distintas peñas flamencas, su falta de visión no le supone un problema tan grande como se podría pensar: "Si voy a un lugar desconocido o al extranjero, tengo que ir acompañado; pero si conozco el lugar, dejo un poco de lado mi discapacidad". Aunque Scott reconoce que el público vidente se sorprende cuando acude a sus recitales, siempre recomienda que no se fijen en sus titubeos para llegar a la silla: "A mí me gusta que los asistentes empiecen a juzgar cuando me siento, cruzo las piernas y empiezo a tocar".

La música es también el oficio de Pepe Arce. Vecino de la Alameda de Hércules, este compositor empezó con la guitarra a sus 14 años, para, posteriormente, dedicarse, principalmente, a la creación de piezas para exposiciones sobre arquitectura, documentales y anuncios de televisión, además de trabajar durante seis años en Londres para una productora. Fue en Inglaterra donde se aficionó a escuchar audiolibros y se le ocurrió la idea de hacer uno. Hablando con su amigo Jaime Gastelver sobre este proyecto nació, hace ahora cinco años, su espectáculo Poesía sorda. En los recitales, los poemas de variada temática, escritos por Gastelver, van acompañados de la música de Pepe Arce y de la interpretación -no traducción, como destaca el compositor- en lengua de signos por parte de su compañera Erika.

Después de actuar en la Noche en Blanco de Badajoz y en la Casa de América de Madrid, los artistas recalaron en Sevilla, por segundo año consecutivo, con su Poesía sorda en la programación de los Lunes Culturales, organizados por la delegación territorial de la ONCE. En cuanto a la aceptación por parte del público, este sevillano afirma que su espectáculo gusta allá por donde lo realizan, pero destaca un hecho llamativo: "La cantidad de público sordo es muy pequeña", explica Arce, que reconoce no saber muy bien a qué se debe la escasez de personas no oyentes en una iniciativa pensada para ellos.

Arce, enfermo de esclerosis múltiple, señala que la principal motivación de su espectáculo es la discapacidad y hace hincapié en las dificultades que ésta le provoca en su vida laboral: "La música está muy relacionada con mi enfermedad y sus síntomas condicionan mi forma de tocar la guitarra. Hay acordes que yo no puedo hacerlos como debería, pero los reinvento para poder expresarme de otra manera". Sin embargo, la visión de Pepe Arce respecto a su discapacidad es muy práctica: "La adversidad genera cosas y algunas de esas cosas pueden ser muy positivas. La música es una de ellas".

Silvia Borrego comparte la visión positiva respecto a su discapacidad. Esta joven, estudiante de Psicología en la Universidad de Sevilla, forma parte del grupo de teatro Homero, impulsado por la ONCE. Aunque el colectivo, que esta formado por una docena de personas, está abierto a cualquiera (la mayoría son personas con alguna discapacidad). Silvia Borrego sufre de glaucoma congénito, una enfermedad que le ha provocado una pérdida paulatina de visión. Entró en el grupo por casualidad, ya que fue su madre quien la inscribió como una forma de rehabilitación. De aquello hace ya dieciséis años: "Sigo porque me apasiona", explica la joven sevillana, que ha pasado por la etapa infantil y juvenil del grupo antes de llegar al adulto, cuando cumplió la mayoría de edad.

Las siete horas semanales, repartidas en dos sesiones de tres horas y media, en las que ensaya en el salón de actos de la calle Resolana son un placer para esta sevillana, pero también supone una terapia con innumerables beneficios para su discapacidad visual: "Me ha ayudado muchísimo en el terreno de la movilidad, para no tener miedo a desplazarme por el espacio, pero lo que más me gusta es el subidón de autoestima que tengo después de las actuaciones". Además, Borrego también destaca ciertos trucos que ha aprendido gracias al teatro, como la capacidad de dirigir la mirada a la persona con la que habla y conocer sus expresiones faciales sirviéndose del sonido de la voz.

Ahora mismo, el grupo Homero está inmerso en la representación de Bodas de sangre, de Federico García Lorca, obra en la que Silvia Borrego interpreta el papel protagonista de la Novia. Después de haber participado en el certamen de los Lunes Culturales y hacer una representación especial por la festividad de Santa Lucía, patrona de los ciegos, su próximo objetivo es participar en la Bienal de Teatro de la ONCE, que se celebrará en 2014.

Tanto Silvia Borrego como Pepe Arce y José Luis Scott son afiliados a la organización y los tres se muestran muy agradecidos por la diversidad de actividades. "Es un placer trabajar en la delegación territorial, allí me siento en casa", afirma el compositor para ejemplificar la comodidad que sienten cuando trabajan con la ONCE, un universo que va más allá de los juegos de azar.

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