Fin a tres días al trote

  • La tradicional exhibición en la Maestranza, con 67 participantes, clausura los actos por la proclamación de Sevilla como Capital Mundial del Enganche

Sobre un curricle a pompe tirado por dos caballos de capa alazana al violín, Ana María Bohórquez espera su turno en la calle Adriano para poder entrar en el coso junto a otros 66 carruajes más. A punto de cumplir los 79 años, es la participante de mayor edad de la XXIX Exhibición de Enganches de la Real Maestranza de Caballería, cita que se celebró ayer bajo un sol de justicia.

Son muchos los cocheros fieles a esta cita, como el italiano Pasquale Beretta, que participa desde hace 20 años con su singular sulchi de carrera fabricado todo en madera y que data de principios del siglo XIX. Otro ejemplo es la ya mencionada Ana María Bohórquez, que en esta ocasión acudió a Sevilla con su joven nieto Jaime Domecq: "Soy aficionada a los caballos desde pequeña, tanto que cuando era una niña me escapaba de casa y me camelaba al cochero para que me dejara pasear en coche de caballos y divertirme", anota la jerezana, que este año ha recibido por parte del Real Club de Enganche de Andalucía (RCEA) el collerón de bronce.

Con motivo del homenaje a la Guardia Civil, el carrusel de Lanceros del Escuadrón de Caballería, acompañados por una banda de clarines, inauguró el espectáculo junto a la madrina de honor de esta edición, Carmen Lomana, que apareció ataviada con una tradicional mantilla blanca en una carretela del siglo XIX tirada por cinco caballos, propiedad de Jesús Contreras, presidente del RCEA.

Tras el desfile de la Guardia Civil, fueron entrando por tandas, ocho en total, los diferentes participantes. La araña americana, con caja de mimbre, de la cordobesa Mariluz Mingorance fue una de las limoneras más aplaudidas. De acompañante iba su marido, Antonio Carrillo, que el sábado consiguió el segundo premio en la modalidad de coach en el Concurso de Enganche de Tradición Ciudad de Sevilla.

También destacó el hunting trap, coche típico de caza americano, que dirigía Cristina Muñoz Osuna, que iba vestida con una levita verde bordada del siglo XIX y un sombrero parisino, el mismo que llevó hace 20 años, cuando participó por primera vez, a la edad de 12: "En esa ocasión conseguí el primer premio en la modalidad de limoneras. Ahora es más complicado ganar. Hay jueces internacionales y el doble de participantes".

Natural de Écija, la familia Muñoz presentó ayer un total de tres enganches, haciendo gala así de su gran afición por los caballos. "Muchos de los coches que tenemos son originales y heredados, ya que fue mi abuelo, José Joaquín Muñoz, el que comenzó con la tradición", explica Cristina Muñoz.

Las mantillas blancas y crudas destacaron, sobre todo, en los carruajes con guarnición a la calesera (borlaje y cascabeles), tradicional de Andalucía, así como las numerosas niñas vestidas de flamenca. Tal como Ramón Moreno, miembro del RCEA, mencionó, "esta fiesta está asegurada" gracias a los niños que ayer se vieron con las riendas en la mano, como Joaquín Aranda, de 10 años, que iba en un rockaway con guarnición a la inglesa bajo la supervisión de su padrino Joaquín Cañaveral, que lucía sombrero de estilo cordobés gris. A pesar de su juventud, el pequeño Joaquín participaba por segunda vez en este certamen, una afición que le ha inculcado su abuelo, Gregorio Aranda, que a sus 76 años guiaba también ayer un mail faeton.

Durante el espectáculo se pudieron apreciar además piezas únicas como el mail car italiano que presentó la yeguada Hacienda María, de Palos de la Frontera (Huelva); así como el landó a la sopanda que iba con cinco caballos a la larga a la húngara, una guarnición poco frecuente.

Al finalizar la exhibición, como novedad, todos los participantes liderados por el Escuadrón de Caballería de la Guardia Civil pasearon, para deleite de los transeúntes, por el Paseo Cristóbal Colón, el Paseo de las Delicias y el Parque María Luisa, hasta llegar a la Plaza España, donde se puso broche final a los tres días de fiesta en honor al enganche tradicional.

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