Historia de una fidelidad

  • CasaLa Teatro acoge esta noche la última función de la temporada de 'Ella Kafka', de Joaquín Dholdan

La visión de la rocambolesca historia de los manuscritos privados de Franz Kafka desde la perspectiva de Joaquín Dholdan, quien pone en el centro de su universo a Esther Hoffe: la última depositaria de los mismos. El escritor, a su muerte, se los confió a su albacea y amigo Max Brod, y éste a su vez hizo lo propio con Esther Hoffe, su secretaria y protagonista de numerosas peripecias en su afán por conservarlos en su poder. Para calcular el valor de dichos manuscritos ha de saberse que gracias a ellos se conocen obras de Kafka como El proceso, El castillo o América. Ella Kafka es el resultado de esa perspectiva con la que Joaquín Dholdan mira los acontecimientos. La obra se representa hoy, de momento por última vez, en CasaLa Teatro (Mercado de Triana, plaza del Altozano). Es a las 20:00 y la entrada son 5 euros.

María Cabrera es quien da vida a Esther Hoffe sobre las tablas y bajo la dirección de Ana M. Ruiz. La actriz se confiesa fascinada por el personaje que ha retratado Dholdan. La primera versión de Ella Kafka tuvo tres personajes y se representó en la librería de la calle Regina Un Gato en Bicicleta. Curiosamente, se dice que Hoffe pasó sus últimos años rodeada de gatos. Aquella versión la dirigió José Luis Fernández y Gina Escámez e Isabel Hidalgo acompañaron a Cabrera en escena, dos actrices de las que recuerda con agradecimiento y satisfacción lo mucho que aprendió. La versión que hoy se representa en CasaLa Teatro es un monólogo de menos de 30 minutos en los que se intenta acercar al espectador a las vivencias de Esther Hoffe, a quien se retrata como una mujer fiel a sus principios y a la promesa que hizo a Max Brod de conservar los manuscritos de Franz Kafka. "Es fascinante, está maravillosamente escrita. Es una joya que debería verse incluso en los colegios", comenta María Cabrera. La actriz está ya trabajando para llevar a Ella Kafka a otras provincias y también asegurar que se vuelva a representar en CasaLa Teatro: un escenario que, según la actriz, merece la pena sólo por la estética de teatro antiguo que tiene donde el terciopelo rojo es uno de los elementos centrales de la decoración.

La interpretación de María Cabrera sorprende por su profundidad. Tras obtener la invalidez por problemas de salud, se dedicó a la pintura y al teatro, recuperando así su sueño de juventud cuando, frente al televisor viendo Estudio 1, se imaginaba sobre las tablas.

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