Inmersos en la era de los adictos a la tecnología

  • Paidós edita 'Irresistible', un libro que analiza el auge de las adicciones a estos productos y ofrece claves sobre cómo enfrentarse a ellas

El psicólogo Adam Alter es el autor del libro. El psicólogo Adam Alter es el autor del libro.

El psicólogo Adam Alter es el autor del libro. / m. g.

Somos adictos. Nos obsesionamos con el correo electrónico, los me gusta en Instagram y la actividad en Facebook; vemos capítulos de series sin descanso, y pasamos una media de tres horas al día absortos en nuestro smartphones. "La tecnología no es moralmente buena o mala hasta que las corporaciones la usan y la diseñan para el consumo masivo. Las aplicaciones y las plataformas se pueden diseñar con ánimo de enriquecer las conexiones sociales o, como los cigarrillos, se pueden diseñar para que sean adictivas", describe Adam Alter en el prólogo de Irresistible, libro editado recientemete por Paidós.

En este revolucionario libro, el profesor de Psicología y Marketing de la Universidad de Nueva York Adam Alter analiza el auge de las adicciones del comportamiento y explica por qué tantos de los productos que consumimos hoy son irresistibles. Estos milagros tecnológicos tienen virtudes que nadie puede negar, pero su extraordinario -y en ocasiones perjudicial- magnetismo no es fruto de la casualidad. Las empresas que diseñan estos productos los ajustan y reajustan hasta que logran que sea prácticamente imposible resistirse a ellos.

Alter analiza los mecanismos de las adicciones del comportamiento para explicarnos cómo dar buen uso a estos productos adictivos y cómo mitigar los efectos nocivos sobre nuestro bienestar y sobre la salud y la felicidad de nuestros hijos.

El autor explica como, en muchos sentidos, las adicciones a las sustancias y las adicciones del comportamiento son muy similares entre sí, dado que activan las mismas regiones cerebrales y se alimentan en parte de las mismas necesidades humanas básicas: la participación social y el apoyo social, la estimulación mental y un cierto sentido de eficacia. Si estas necesidades no se ven satisfechas, las personas serán más susceptibles de desarrollar tanto adicciones a sustancias como a comportamientos. Las adicciones del comportamiento están compuestas de seis ingredientes: objetivos atractivos que están justo fuera de nuestro alcance; feedback positivo, irresistible e impredecible; un sentido de progreso y mejora gradual; acciones cuya dificultad aumenta con el tiempo; tensiones no resueltas que exigen ser solucionadas, y conexiones sociales sólidas.

A pesar de su diversidad, las adicciones del comportamiento de hoy encarnan al menos uno de estos seis ingredientes. Instagram es adictivo, por ejemplo, porque algunas fotos atraen muchos me gusta, mientras que otras se quedan cortas. Los gamers (usuarios de videojuegos) pasan días jugando a ciertos juegos porque se les insta a completar misiones y porque han formado vínculos sociales sólidos que los unen a otros jugadores. Los millones de alcohólicos en rehabilitación pueden evitar entrar en los bares, pero los yonquis de internet en rehabilitación están obligados a usar el correo electrónico. No se puede solicitar un visado de viaje o un empleo, o empezar a trabajar, si no se dispone de correo electrónico. Cada vez hay menos puestos de trabajo modernos que no requieran el uso de ordenadores o smartphones. La tecnología adictiva está integrada en la vida cotidiana de una forma en la que las sustancias adictivas nunca lo estarán.

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