Lugares donde dejarse atrapar por las historias

  • El Espacio Cultural Colombre ofrece distintas maneras de disfrutar de la literatura en grupo, desde charlas a certámenes

"Grandes son las satisfacciones de la vida laboriosa, holgada y tranquila, pero aún mayor es la atracción del abismo". Ésta es una de las frases de un cuento del escritor italiano Dino Buzzati. Quizá ella fue la que cautivó a Pedro Gozalbes y Rafael Delgado cuando decidieron crear el Espacio Cultural Colombre, llamado del mismo modo que aquel cuento. O puede que ese fuera el consejo que siguieron cuando se decidieron a emprender la aventura de dejarse llevar por su pasión por la literatura.

En esta pequeña sala situada en el callejón que une las calles Febo y Esperanza de Triana, rebosan los libros donde antes lo hacían los azulejos. Convertida oficialmente, desde el día 6 de octubre de 2012, en asociación cultural, atrás quedaron sus días de polvero o de almacén de libros para posterior venta ambulante. Ahora, en este espacio fluyen las ideas, las conversaciones y los encuentros, pero sobre todo se derraman las historias.

Con la intención de tener un lugar que resultara íntimo y confortable, Gozalbes y Delgado habilitaron la sala y dieron pistoletazo de salida a numerosas actividades. Los talleres que organiza Colombre son de los más variados. Desde el curso Manos que hablan de lenguaje de signos hasta clases de selección de repertorios para narradores orales. Los niños también pueden iniciarse en el mundo del arte y la creación a través del taller de dibujo e ilustración, que se imparte a lo largo del curso escolar.

Sin embargo, la oferta de este particular rincón no se queda ahí. Este mismo año han emprendido el camino para aventurarse en la publicación. Ediciones Colombre aspira a utilizar el marco de su Espacio Cultural para promover el antiguo uso de la librería- editorial. Una fórmula casi agotada que puede hacer confluir a lectores con autores para que de ello nazca la literatura.

Desde hace tres años vienen celebrando también el Certamen de Relato Breve Colombre. El plazo de participación abarca todo hasta el 1 de septiembre, para aquellos que durante el año no tienen tiempo para escribir. En noviembre el fallo del jurado compuesto por los propios miembros de la asociación determinará "cuáles son las pepitas de oro, seleccionadas de entre más de 500 participantes que han concursado los dos años anteriores". Una vez conseguido el reto y el premio económico, se publican en papel como Relatos breves del Callejón.

Un Callejón donde cualquiera puede acercarse a leer, tomar café y alquilar la sala para trabajar o proyectar sencillamente unas diapositivas. También cabe la posibilidad de hacerse socio por ocho euros al año. De este modo se consiguen algunas ofertas sobre los libros y se contribuye a constituir una pequeña comunidad literaria alternativa. Un lugar idóneo para pasar el tiempo y, además, dejarse atrapar por el Colombre, un monstruo que, al final, no era tan malo.

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