Millones para irse de tapas

  • Con motivo del Día Mundial de la Tapa, la ONCE presentó en el Restaurante Abades Triana el cupón conmemorativo con una degustación a ciegas

Con tanta crisis y tanto recorte, en más de una casa sevillana hace tiempo que no recuerdan cómo era eso de irse de tapas. Hoy es el Día Mundial de la Tapa y la ONCE ha querido unirse a la promoción de esta peculiar manera de entender la gastronomía celebrando tal efeméride con un cupón conmemorativo. Cinco millones y medio de cupones reproducen la imagen corporativa de esta jornada, que antes se festejaba el 29 de septiembre. Para presentar la iniciativa, ayer se organizó en el Restaurante Abades Triana, del Grupo Abades, una degustación a ciegas con el objetivo de que los participantes experimentaran el acto de comer desde la perspectiva de una persona invidente y de poner en valor el concepto de tapa. Una costumbre de la que, si hay suerte y el cupón sale esta noche bien repartido por toda Sevilla y su provincia, podrán disfrutar muchos ciudadanos sin mirar de reojo al bolsillo.

El cupón diario que hoy ofrece la ONCE por 1,50 euros y que homenajea a la tapa repartirá 55 premios de 35.000 euros a las cinco cifras. El cliente, además, podrá también jugar a la serie por 50 céntimos más y optar a la paga de 3.000 euros al mes durante 25 años, que se añaden al premio de 35.000 euros. El consejero de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, Javier Fernández; el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Sevilla y Provincia, Pablo Arenas, quien se estrenaba ayer en el cargo; el delegado territorial de la ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla, Cristóbal Martínez, y el director de Abades Triana, Francisco Azuaga, se encargaron de la presentación del cupón conmemorativo. Además, participaron, junto a profesionales de los medios de comunicación, en la degustación a ciegas que se programó para la cita.

Elías del Toro, jefe de cocina del Abades Triana, propuso para la experiencia un salmorejo de fresas, una brocheta de langostinos y piña, y un rollito de queso fresco con rúcula. La aventura comenzó al colocarse los antifaces pues, de un instante a otro, se perdió uno de los cinco sentidos: el de la vista. Quizás infravalorado por quienes lo poseen, según comprobaron varios de los participantes. Movimientos torpes y comedidos, guiados por la falta de confianza que inspiró la oscuridad, condujeron los manjares al paladar. "Diferente. No sé cómo explicarlo, pero ha sido algo diferente", detalló uno de los comensales. Y cuando se le preguntó por la pericia a quien ayer estrenó el cargo de presidente de los hosteleros sevillanos, Pablo Arenas, indicó que tomó muchas precauciones con las medidas mientras tenía los ojos tapados: "De repente, tenía que pensar y palpar cómo iba a soltar la copa de vino en la mesa". A Javier Fernández, la degustación, como a casi todos, le brindó la oportunidad de "disfrutar de la gastronomía a través del olfato, el gusto y el tacto de una manera más intensa". Pero a todo se acostumbra el hombre y Cristóbal Martínez confió en que comer con los ojos tapados no sería un problema si se tomase el hábito.

Una jornada la de hoy para celebrar junto a una veintena de países -gracias a las embajadas de España y las oficinas de turismo de Turespaña- que es el Día Mundial de la Tapa y probar suerte contribuyendo con ello a la labor social de integración de la ONCE. Y por qué no, una oportunidad para ponerse en el lugar de los que no ven y disfrutar de la gastronomía como de un regalo por abrir.

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