La cal, más que una seña de identidad

  • Presidente de la Asociación Hornos de Cal Este sevillano, natural de Morón de la Frontera, se ha dedicado toda su vida a la fotografía. Ahora gestiona el Museo de la Cal de Morón y es presidente de la Asociación Hornos de Cal, cuya pretensión es no perder la seña que identifica al pueblo: la cal

Una vida dedicada a la fotografía con máxima implicación es la que ha propiciado que Manuel Gil acabe viviendo una de las historias que ha fotografiado a lo largo de su trayectoria profesional. A los 14 años comenzó a estudiar fotografía en Madrid y Barcelona y, desde entonces, se ha dedicado por completo a ello. En la actualidad, es el presidente de la Asociación Hornos de Cal de Morón de la Frontera. "Cuando empecé a hacer fotos, veía cómo el oficio de calero desaparecía poco a poco y me interesé por el tema". La asociación nace en el año 2001 con el fin de defender el patrimonio histórico de la cal en Morón. "El objetivo principal es concienciar a toda la gente del pueblo de la necesidad de conservar y difundir el patrimonio de la cal, hoy por hoy en desuso". Para ello, en la asociación se imparten cursos de formación relacionados con la cal sobre reconstrucción y pintura a la cal, entre otros temas. Los alumnos proceden de distintos lugares de España: León, Barcelona, Madrid, Salamanca y Cádiz. Otra de las iniciativas que la asociación cultural ha impulsado es la creación del Museo de la Cal en 2010, que hace posible desde entonces que el visitante sea consciente de la importancia del patrimonio de la cal, y que se despierte el deseo de contribuir a su conservación. La Cal de Morón es un libro fotográfico con documentación escrita en el que se cuenta la historia de los caleros y del enclave donde se ubica el museo, la Aldea Caleras de la Sierra.

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