Los caldos de Cervantes y Adriano

  • La Diputación entregó el I Premio Vinos de la Provincia de Sevilla tras una cata a ciegas que reunió a numerosas autoridades y representantes de empresas del sector vitivinícola

Uno de los escritores mejor situados en el Olimpo de la literatura universal, Miguel de Cervantes, escribió en su obra El Licenciado Vidriera: "…y habiendo hecho el huésped la reseña de tantos y tan diferentes vinos, se ofreció a hacer parecer allí, sin usar de tropelía ni como pintados en el mapa, sino real y verdaderamente a Alanís, Cazalla, Guadalcanal..." Una lección de tradición vinícola sevillana por parte del presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, concretamente con una cita de la que datan cuatro siglos, para cerrar el acto en que se entregaron los galardones de la primera edición del Premio Vinos de la Provincia de Sevilla. Una convocatoria que reunió en la Casa de la Provincia a una amplia representación del sector vitivinícola sevillano y de la que salieron triunfadores, a pesar de que se insistió en eso de lo importante es participar, el Mirlo Blanco de Tierra Savia, una bodega de Alanís y Cazalla de la Sierra, en la categoría de Vino Blanco Sin Envejecimiento, y el Cocolubis de Bodega La Margarita, de Constantina, en la de Vino Tinto Con Envejecimiento. Este último debe su nombre a la primera vid que la localidad exportó a Roma: el emperador Adriano, oriundo de Itálica (la actual Santiponce), se la llevó hasta la capital del mundo de aquella época y por eso el rostro del gobernante adorna la botella de este caldo.

Una mirada atrás justificada en datos que demuestran la tradición milenaria del vino en Andalucía, en concreto en la provincia de Sevilla. Caldos que menciona Cervantes también en la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo, y que poco a poco van recuperando el prestigio y las cotas de consumo y mercado que merecen. Que el esnobismo no sea la filoxera del siglo XXI y que ni al cliente ni al restaurador les dé miedo demandar vinos de la tierra, animó en sus intervenciones el comunicador Pepe da Rosa, que condujo el acto. Tras una cata a ciegas en la que participó un jurado formado por profesionales del sector vinícola local que ocupó toda la mañana, el patio de la Casa de la Provincia se llenó para esperar el resultado. El certamen, convocado por la Diputación de Sevilla a través de Prodetur-Turismo de la Provincia con carácter anual, nace de la intención de reforzar la competitividad de esta industria y su potencial como reclamo turístico. María del Carmen Arjona, directora general de Calidad, Innovación y Fomento de la Consejería de Turismo, afirmó que no se entiende el turismo sin la gastronomía, y sugirió que el concurso se exportase a otras provincias andaluzas y en el futuro sea un premio a nivel regional.

Una treintena de vinos, 16 tintos y 14 blancos, de una decena de bodegas enfrentadas en una cata a ciegas que dirigió el enólogo Fran León. "Se ha intentado despistar a los miembros del jurado, de ahí la cata a ciegas y el hecho de no mostrarles ni las botellas". El secreto se guardó hasta que el reloj marcó algo más de diez minutos sobre las dos de la tarde. Tras la intervención de Julián Navarro, presidente de la Asociación de Productores de Vinos y Licores de la Provincia de Sevilla, y de Miguel Rus, presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), insistiendo ambos en la necesidad de relanzar los vinos locales y animando al consumo de los mismos "porque en nada envidian en calidad a cualquier otra denominación", se hizo público el veredicto.

Raúl Fernández, que fundó en 1998 Bodega La Margarita en Constantina, se llevó el galardón en la categoría de Vino Tinto Con Envejecimiento. Su Cocolubis 2013, un reserva de 22 meses envejecido en barrica de roble español, conquistó el paladar del jurado y de quienes lo probaron tras el acto en una degustación de los vinos participantes que se acompañó con productos autóctonos, también procedentes de la provincia de Sevilla. Motivados por hacer algo que exprese lo que es esta tierra y tenga reconocimiento fuera de sus fronteras, y por su pasión por el vino, los jóvenes Pedro Cano y José Antonio Acosta, arquitecto e ingeniero agrónomo respectivamente, pusieron en marcha Tierra Savia -con viña en Cazalla de la Sierra y bodega en Alanís- para dedicarse a la producción de vino. Ayer, su Mirlo Blanco fue considerado el mejor Vino Blanco Sin Envejecimiento de la provincia y fue elogiado por sus aromas por quienes los saborearon. El secreto, según sus creadores, está en el trabajo del campo para obtener una materia prima de calidad: ambos intervienen en todo el proceso productivo, más parejo al que practicaba la generación de sus abuelos que la de sus padres.

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