Un cartucho al que le quedan muchas balas

  • El líder de Revólver, Carlos Goñi, presenta en solitario su último trabajo, 'Babilonia', mañana a las 22:00 en la Sala Custom

Lleva dedicándose al mundo de la música desde hace más de veinte años. Sus canciones son referentes para toda una generación y su particular timbre a la hora de cantar le otorgan un aire indiscutible que ya forma parte de su impronta personal. Ahora y después de llevar más de treinta conciertos a sus espaldas, Carlos Goñi (líder de Revólver) pone pies en escenarios sevillanos con un concierto que supone el penúltimo de su gira Babilonia al natural. El lugar escogido para el recital es la Sala Custom (mañana a las 22:00).

Con canciones más que míticas, como el Roce de tu piel o Si es tan sólo amor, las letras de Goñi en este último trabajo representan un estado de vida diferente. "Yo no soy el mismo de antes, ni mi vida ni el país, y eso repercute en mi trabajo, por eso nunca un disco es igual a otro", asegura el cantante. Goñi, que ha visto cómo con muy poco tiempo de diferencia ha podido lanzar dos trabajos al mercado y que resultasen diferentes, "se considera un afortunado por haber hecho de su afición su trabajo y su modo de vida". Para él, "lo más importante es querer lo haces y no hacer lo que quieres porque, de esa forma, serás más feliz y lo notarás en el resultado de tu trabajo".

Enamorado ciegamente de la música, cuenta que "no sabe vivir sin su guitarra", de la cual se despoja únicamente durante las horas de sueño. Y, como ha hecho de su pasión su devoción, eliminado el factor obligación, en su metodología a la hora de trabajar no existen los horarios. "Hace tres años solía seguir un régimen más de oficina, me ponía unos horarios y en esos momentos es cuando trabajaba. Ahora trabajo todo el día y todo el tiempo, sabiendo a la hora a la que empiezo, pero nunca a la que acabo", asegura el cantante. Por eso no es de extrañar que, a pesar de encontrarse en la recta final de su gira y tras haber lanzado al mercado su último disco (Babilonia), en lugar de plantearse el descansar ya esté metido en la elaboración de su próximo álbum.

Trabajador nato, Carlos Goñi ha vivido tres décadas de música bastante diferentes entre sí. Ha visto cómo los estilos han cambiado, cómo se ha innovado y cómo la piratería ha ido influyendo de manera negativa en el panorama musical. A pesar de ello, sólo ve como una transformación relevante -y para mal- la ilegalidad en el mundo de la música, por lo demás, considera "que la música y la forma de hacerla sigue siendo la misma, lo que ha variado es el modelo de negocio, por eso ahora se prefiere llenar grandes estadios o reunir artistas más o menos de moda en festivales a ofrecer conciertos en teatros".

A punto de terminar "la gira más bonita de su vida", Carlos Goñi busca ofrecer en sus espectáculos un número que en nada se parezca al anterior. En el caso de esta gira, la dividió en dos partes. En la primera se acompañó de su banda y en la segunda se enfrenta a su público en solitario. En cuanto al repertorio, escogió un total de cincuenta y seis canciones, que ha ido alternado. Eso ha hecho posible que ninguno de los treinta conciertos se haya parecido al anterior.

Con el mismo miedo con el que alguien se sube por vez primera a un escenario, Goñi sabe que "la palabra para siempre no existe, por eso no cree que su revólver tenga infinitas balas". Pero considera que "la maquinaria todavía funciona y que a él le quedan aún muchas cosas que contar".

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