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Los colores de África en un bolso

  • Xelcom, firma de complementos y ropa hechos a mano en Senegal, es un ejemplo de compromiso social

Xelcom significa ciudad de paz y prosperidad. Es el nombre de una ciudad religiosa en Senegal, una de las urbes económicas más importantes del país fundada por Serigne Saliou. Georgette Chimali y Saliou Coumba eligieron su nombre, Xelcom -al que añadieron Prestige-, para denominar a la firma de ropa y complementos de origen africano que acaban de crear. "Para nosotros, esa ciudad y la labor de su promotor, sobre todo con los niños talibé, a los que planteó una alternativa a la mendicidad; es un ejemplo de compromiso social y de dedicación al trabajo". Y de eso va esta marca, Xelcom Prestige, de moda creativa artesanal, conciencia social y compromiso con el medio ambiente.

Saliou es senegalés y llegó a España hace seis años para terminar sus estudios de finanzas y administración de empresas en la Universidad de Sevilla. Georgette es arquitecta y técnica de cooperación al desarrollo en la ONG Solidaridad Don Bosco. Hace tres años se conocieron en un curso de cooperación internacional. La sevillana llevaba tiempo planteándose cuestiones como las desigualdades sociales y cómo el consumismo, especialmente en la ropa, generaba tanta pobreza. El africano siempre tuvo presente la creación de una empresa en España que pudiera contribuir a generar empleo en África. Tras regresar la primera de un viaje de trabajo de cooperación en la zona -"y enamorarme del país y su forma de vida"-, "unimos las dos ideas y surgió está iniciativa", comentan.

Así arrancó este proyecto que trae los colores de África a España. Diseños que se elaboran en los talleres de costura que la familia del senegalés posee en Gamboul, en el interior del país. "Las telas están llenas de color, de la alegría de vivir que tienen los africanos; por aquí no hay este tipo de tejido ni diseños".

Todo lo hacen bajo la premisa de mantener el compromiso social con las artesanas. "Diseñamos los productos trabajando directamente con los artesanos, ofreciéndoles condiciones de trabajo dignas y un salario justo, haciendo que los procesos de producción sean más humanos". La mayoría de las personas que trabajan para Xelcom Prestige son mujeres: "Generamos relaciones laborales más equitativas, con un empleo donde puedan crecer como profesionales y ayudarles a tener una independencia económica", detallan.

La exclusividad es otro distintivo de la marca. Al tratarse de un proceso artesanal, hecho a mano, cada prenda o complemento es único.

Al comprar un producto de Xelcom se colabora con un proyecto social, ético y sostenible. Por una parte, el 8% de la compra se destina a la Asociación des Femmes Sakku-Xamxam en Kaolack (Senegal), de ayuda a la alfabetización, formación y sensibilización de mujeres adultas. Por otra, se compra moda sostenible ya que durante el proceso de producción de sus textiles naturales aprovechan todos los recursos y tanto materiales reciclados como reciclables son tenidos en cuenta.

Las prendas están elaboradas con las telas africanas denominadas wax. Son telas de algodón 100% con estampados llenos de tonalidades a los que se les aplica una capa de cera que protege el tejido y los colores, lo que evita que se deteriore y sean más duraderas. Los diseños están inspirados en el corte europeo. Creaciones originales que sientan bien a "mujeres reales", y que se adaptan a cada tallaje. "Si hay una prenda que te gusta y no hay tu talla, podemos adaptarla para satisfacer a la clientela", añaden.

La colección de verano, presentada hace unos días en un showroom en Carambolo (Alameda de Hércules), se basa principalmente en faldas midi y faldas largas, zapatos de salón, tacones y sandalias, con bolsos a juego, así como vestidos de verano y collares combinados con pulseras y pendientes. Para la colección de otoño ya están preparando camisas de caballero y chaquetas largas de señora, tipo levita, además de faldas y vestidos.

Pagar un precio justo por las prendas y mantener un salario digno de los artesanos es fundamental para los empresarios; por ello, el coste de las prendas oscila entre los 30 y los 60 euros en la ropa y los 20 y los 45 euros en los complementos. "Moda tiene que rimar con creatividad, no con un modelo industrial que explota a las personas", reivindican. Prendas para el día a día, pero también para ceremonia (faldas largas, tacones y carteras de mano). Un mundo de color, estampados y telas (también se venden por metros) para sentirse más cerca de África.

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