Una herramienta educativa en 3D

  • La Gipsoteca de la Universidad de Sevilla estrena, un año después de su inauguración, nuevas estancias, un programa de visitas guiadas y gratuitas, y una 'app' con información actualizada

El yeso no es un material de primera dentro del arte. El valor de estas piezas, los vaciados de la colección de la Universidad de Sevilla, proviene de su utilidad como herramientas para acceder al conocimiento de las destrezas escultóricas y, como copias que son, para deleitarse mientras uno se imagina enfrente de la obra original. En algunos casos es tal el valor que se trata de figuras que son copias de esculturas extintas, como el busto de Hipólita María Sforza, de Francesco Laurana, que desapareció en Berlín durante la Segunda Guerra Mundial según explica Pedro Mena, uno de los arquitectos que colaboró en la musealización de la Gipsoteca de la Hispalense, responsable de la nueva app y maquetador del catálogo del proyecto. "Gracias a este tipo de copias, que muchos no valoran, podemos saber cómo fue aquella pieza", susurra Mena junto al vaciado, éste colocado en la biblioteca del Departamento de Arte, en el Rectorado de la Universidad de Sevilla. La citada biblioteca y el patio de la Facultad de Filología se unen al espacio al que se accede por el Patio del Reloj, el pasillo que alberga las primeras piezas de esta muestra permanente desde hace un año. A la oferta expositiva, se añaden las visitas guiadas y gratuitas que se organizan a través de la página oficial del Cicus, el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (cicus.us.es), y la aplicación móvil Yesos, disponible para Android y para iPhone -en los próximos días-, donde se recopila toda la información de la exposición, sobre cada pieza y noticias de actualidad relacionadas con la gipsoteca.

Luis Méndez, director general de Cultura y Patrimonio de la Universidad de Sevilla, departamento responsable del proyecto de recuperación y musealización de los vaciados de la Universidad de Sevilla, detalla que gracias a esta iniciativa, que comenzó a gestarse en 2014, hoy la Hispalense da el lugar que se merece a estas piezas: que son fruto de la costumbre de elaborar en yeso obras importantes en la historia del arte para servir en las lecciones de escultura a los futuros artistas. Una práctica que nació en torno al siglo XVI, durante el Renacimiento, cuando aflora el deseo de imitar y conocer a fondo el arte clásico, y que se consolida y toma importancia a lo largo del siglo XVIII, cuando emergen las primeras academias que reglan los estudios. Aquel uso docente de las piezas se fue perdiendo y, en el caso de la colección de vaciados de yeso de la Universidad de Sevilla, éstos se encontraban dispuestos de manera aleatoria a lo largo de las estancias del Rectorado, sin placas identificativas y siendo objeto de actos vandálicos.

Esculturas del Próximo Oriente, de Grecia, de Roma, del Medievo, del Renacimiento, del Barroco y hasta el siglo XX hoy recuperadas. La colección alberga alrededor de un centenar de piezas, de las cuales quedan pocas aún por exponer. La cabeza del Hércules Farnese es la primera figura que saluda al visitante desde su privilegiada posición, en lo alto del muro de entrada desde el Patio del Reloj, y si se sigue la visita -a través de las leyendas de las esculturas con un código QR que remite a una audioguía, con una cita del programa del Cicus o dirigidos por la app Yesos-, la Venus de Milo, el Torso de Belvedere o las máscaras de los fundadores de la Casa de Medina Sinodia que elaboró Juan Martínez Montañés, son sólo algunas de las muchas joyas que se podrán descubrir.

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