El libro, la red social de toda la vida

  • Medio centenar de grupos de lectura de la provincia de Sevilla forman parte de la Red Andaluza de Clubes de Lectura · En esta actividad socializadora, el 80% de sus componentes son mujeres mayores de 45 años.

Dicen que son malos tiempos para la literatura, pero en el Club de Lectura A la Sombra de la Torre, de Alcalá del Río, tienen lista de espera para apuntarse. "En octubre de 2007 fue la primera reunión del club, en la actualidad lo conformamos unos 20 miembros; si alguien se da de baja puede entrar una de estas personas que están a la espera", cuenta el monitor del club desde hace cinco años Julio Velasco. Los clubes de lectura se extienden cada vez más por la provincia agrupados en la Red Andaluza de Clubes de Lectura. Hoy, forman parte de esta red más de medio centenar de clubes sevillanos, de un total de 400 que se reparten por la comunidad. Todos coinciden en una cosa: el 80% de sus socios son mujeres mayores de 45 años.

El universo de los clubes de lectura trasciende de los puramente literario y el éxito de los mismos reside en ser una herramienta de sociabilidad, que permite compartir cultura, experiencias, sentimientos y pensamientos en torno a un libro.

"Cada 15 días nos reunimos. En la primera sesión comentamos la obra que hemos leído y en la siguiente desarrollamos una actividad complementaria, es decir, visionamos una película que haga referencia al libro leído, celebramos un recital de poesía o asistimos a una obra de teatro que hayamos leído previamente", explica Velasco, quien añade que "cuando acabe el año ya se habrán leído unos 45 libros desde que se fundó el club".

El primer libro que se leyó en este club de Alcalá del Río fue Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza; el último, El Gatopardo, de Lampedusa; el que marcó a todos los miembros del club, Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Y es que tan distinto como la procedencia y nivel académico de cada uno de los que conforman un club de lectura -con la única coincidencia de su amor por las letras- son las obras seleccionadas para este fin, desde los clásicos a la narrativa contemporánea. Los temas a tratar también son tan dispares como la historias que se esconden entre las páginas de una novela, una obra de teatro o un poemario. Las conversaciones sobre la violencia, la guerra, la política, el amor o el medio ambiente tienen como partida lo contado en un libro.

El debate siempre forma parte de estas sesiones que, ante todo y en contra de todo prejuicio, suelen ser bastante amenas. "No se trata de una clase de sintaxis o de un análisis exhaustivo. Se estudia al autor y su época para tener un contexto de lo que vamos a leer, pero después, por ejemplo, a partir de un personaje surgen los comentarios o a partir de un lugar donde se desarrolla un capítulo, si alguien conoce esa ciudad o ese país, se cuentan las vivencias. Compartimos y aprendemos más allá de lo estrictamente literario", comenta Isabel López, bibliotecaria de la Biblioteca Municipal José María Delgado Buiza de Tomares y monitora del club de lectura.

En la biblioteca tomareña, el numeroso club de lectura se divide en dos grupos. Se reúnen una vez a la semana, por el tiempo de una hora en horario de tarde. Lo normal es que se lea un libro al mes. Aquí, la calidad prima sobre el género y el tiempo y las lecturas más complicadas se alternan con obras de más fácil digestión. Así, en los ocho años de este club se ha leído a autores como Borges o Vargas Llosa, pero también a otros como Pérez Reverte o Isabel Allende. "Ahora estamos con La Casa de los Espíritus", dice Isabel López, que añade: "Hace cuatro años, La Fiesta del Chivo, de Vargas Llosa, gustó especialmente al grupo".

Según el Centro Andaluz de las Letras, la mayor parte de los clubes de lectura se desarrollan en poblaciones pequeñas y son un elemento vertebrador de la vida social y cultural en el ámbito rural. Los clubes de lectura son por tanto actividades integradoras y socializadoras, que consiguen dinamizar ámbitos culturales y asociativos (bibliotecas, hospitales, centros de mayores, etcétera).

Es reseñable el trabajo que realizan los monitores de estos clubes, bien sean profesionales bibliotecarios, docentes o voluntarios. Y, como todo, los clubes también se renuevan. En este sentido, destaca la experiencia piloto del curso de monitores que se está celebrando en la red social Facebook para unos 40 alumnos.

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