Un mundo de pentagramas para toda la familia

  • Un músico y una logopeda crean 'Esmuki', un proyecto cultural para niños basado en la inteligencia emocional y el pensamiento creativo

Ramón Mendigorri no se había dedicado nunca a la música de manera profesional pero fue la vocación que le acompañó desde la infancia. Igual que Mercedes Villegas, compañera y amiga del colegio. Ella se convirtió en logopeda, él en informático. Y cuando ambos fueron padres volvieron a encontrarse para poner en común sus inquietudes. "Pensamos que había una necesidad de contenidos para niños, de canciones y música para compartir con ellos y que fueran más allá", explica Mercedes Villegas. Después de creer que era posible, de ponerse a trabajar sobre su idea y de invertir, además de sus ahorros, dos años y medio de su tiempo, Ramón y Mercedes han podido dar vida a Esmuki, música para despertar los sentidos.

Ambos han creado un mundo especial, Masayalupa, donde viven niños creativos, atentos y curiosos que están en contacto con la naturaleza y la música como parte fundamental de sus vidas. Los esmukis son los protagonistas de los cuentos, canciones y juegos que han dado pie a este proyecto que arranca con un disco de 14 canciones. "Hemos intentado desarrollar un mundo en el que estén presentes la inteligencia emocional, la creatividad, la libertad, el criterio propio", afirma Villegas, quien apunta que sus canciones no son temas infantiles al uso. "Cada una tiene un estilo diferente y no único, están casi todas fusionadas", dice la autora, que, además, señala que los temas musicales cuenta con la intervención de una guitarra eléctrica, batería, acordeón, violín y teclados. Voces masculinas, femeninas, adultas e infantiles suenan en el disco que ha sido grabado en los estudios cordobeses Hanare con instrumentación real.

Gracias a una ayuda del Ministerio de Cultura, los autores, que han autogestionado todo el proyecto, han podido sacar 5.000 copias. También están trabajando en sacar el disco en formato USB. "Estamos intentando que los colegios lo utilicen como contenido curricular, que los niños trabajen con las canciones, que lo usen, aunque tengan una sola copia por centro", comenta la logopeda que, además, está preparando una programación didáctica y poniendo en marcha ideas para que los maestros puedan poner en práctica este proyecto fácilmente en las escuelas. Todo ello a través de la web www.esmuki.com.

Ahora, sus creadores están inmersos en el proceso quizás más difícil: su distribución. El objetivo es conseguir que el mundo de Esmuki esté en las estanterías de los puntos de venta de música y material didáctico. Pretenden llegar a los padres que buscan "algo más que la tetera y la cuchara". "Creamos contenidos didácticos y de ocio para enseñar a los niños a pensar, a razonar, a tener criterio propio, exponer sus puntos de vista y respetar a los demás", subraya Villegas.

Según los autores del proyecto, estas "canciones otorgan a los niños herramientas para la vida" porque hablan con sinceridad de sus preocupaciones, de sus miedos y de sus gustos, desde el humor y el lenguaje cercano, con frescura y autenticidad. Las letras no son producto de la improvisación, sino que están estudiadas pedagógicamente para estimular a los pequeños a partir de los cinco años. Pero el proyecto no sólo va dirigido a los niños, también al resto de la familia. "La idea es que padres e hijos puedan disfrutar de las canciones juntos, que sea algo que guste a los adultos y puedan escuchar con los niños", añade la coautora, que, durante la preparación del disco, hizo un máster de emprendedores tecnológicos para "ser autosuficiente y no tener que ceder el control a ninguna productora". Las mentiras, el miedo, la autoestima, los recuerdos y el contagio emocional se cantan ahora acompañados de buena música.

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