patente internacional

El necesario arte de insonorizar la flauta

  • Sordinas Muteflute es un producto sevillano único a nivel mundial que se fabrica en Estepa

Francisco José y Joaquín Juárez Salas, creadores del invento. Francisco José y Joaquín Juárez Salas, creadores del invento.

Francisco José y Joaquín Juárez Salas, creadores del invento. / m. g.

Los hermanos Francisco José y Joaquín Juárez Salas recuerdan a su madre escuchar el Adagio de Albinoni mientras cocinaba y a su padre aficionado a la guitarra. De hecho, su padre tocaba la guitarra flamenca en Madrid, donde llegó a tocar con Los Gemelos (de María Dolores Pradera) y fue miembro de la Asociación de Antiguos Tunos de la Universidad en la capital española. Cuando, aún niños, llegaron a Estepa continuó el ambiente familiar musical. Su tío, Alonso Salas Machuca, gran impulsor de la música antigua, apuntó al menor de los hermanos (Francisco José) en un grupo de niños flautistas llamado Capilla de Ministriles Fray Juan Bermudo. Ésa fue la semilla de toda una vida vinculada a la flauta de pico -siendo precisamente en la actualidad maestro de música-, y el origen de su idea innovadora a nivel internacional: la sordina para flauta dulce, Muteflute.

Desde que comenzó su actividad docente, Francisco José Juárez constató la necesidad de que la flauta tenga algún tipo de artilugio complementario que apague su sonido. "Son frecuentes las situaciones en las que necesitas que algún alumno pueda practicar con el instrumento sin que moleste al compañero", aclara el inventor.

"Los ritmos de aprendizaje son distintos según la persona y el que un sólo alumno no sepa interpretar una canción correctamente hace que el sonido se distorsione cuando tocan todos los alumnos a la vez. En otras ocasiones, por ejemplo en una evaluación, quieres escuchar sólo a un alumno y el resto de compañeros se queda esperando su turno sin poder practicar su pieza musical. También hay situaciones en las que te dicen que no han estudiado porque molestan en su casa y sus padres no les dejan", explica.

Ante esta situación realizó varias pruebas para intentar modificar el mecanismo acústico de la flauta, de manera que sonara más suave procurando distorsionar lo menos posible la calidad del sonido. Cuando lo consiguió, se puso en contacto con la oficina de patentes Iglobax para comprobar si algo así ya existía. "La gran noticia fue saber que no había nada parecido, a pesar de la sencillez del artilugio. Fue entonces cuando mi hermano y yo estudiamos la idea de invertir en este invento". Juntos han lanzado este negocio al mercado aunando las profesiones de ambos hermanos, ya que Joaquín Juárez es asesor fiscal y está muy familiarizado con el mundo empresarial.

El propio despacho de patentes les puso en contacto con un diseñador que tuvo un papel importante en el desarrollo del invento. Carlos Vallejo, de Ingearte, "hizo posible la transformación de una idea que teníamos en la cabeza y que sólo podíamos dibujar en un papel a mano alzada, en un objeto tangible y con posibilidades de fabricarse en serie". Recuerdan con emoción "el día que nos entregaron la primera sordina hecha con una impresora 3D y que pudimos confirmar que el invento funcionaba", agradece Francisco Juárez.

La sordina Muteflute es una especie de horquilla redonda que se coloca en la flauta dulce infantil, de tal forma que la insonoriza parcialmente para que no moleste a familiares o vecinos cuando los pequeños practican en casa. Se puede usar en colegios donde no hay aula de música, o en los que tienen aula pero no está insonorizada. También se puede usar en los primeros inicios cuando los alumnos aún no saben tapar bien los agujeros de su flauta y suenan más los pitidos que las melodías.

Por otro lado, tiene una posición en la que la insonorización es total para las situaciones en que esto es necesario.

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