El niño del Mercantil

  • Hoy, Día del Padre, se cumplen 90 años del mediático hallazgo de un bebé por parte del botones de la institución

Tal día como hoy, Día del Padre, pero de 1928 un joven botones del Círculo Mercantil, Antonio Aguilar Ortega, encontró a las puertas de la sede de Sierpes a un bebé recién nacido. Un suceso que despertó la solidaridad de los socios y que se extendió por toda la ciudad. Hoy, ese niño tendría 90 años y en el 150 Aniversario de la entidad se recupera la historia gracias a su hija y al socio Rafael Sánchez Pérez.

Así, queda inaugurada la sección de Historias y Personajes del 150 Aniversario con un suceso que recorrió las portadas de toda la prensa nacional en marzo de 1928 y que estuvo marcado por la generosidad de la institución sevillana: un joven quinceañero, botones del que era entonces Centro Mercantil, Antonio Aguilar Ortega, recogió de las puertas de Sierpes a un bebé que se dio a conocer como el niño del Mercantil.

Esta historia llegó a los oídos de quienes hoy pululan por el Mercantil a través de la hija del botones, Mariola Aguilar, que generosamente quiso compartirla para que se diera a conocer en el aniversario de la institución. El socio Rafael Sánchez Pérez ha colaborado de forma altruista en recabar documentación del caso y a él se debe también poder conocer en profundidad lo que supuso este acontecimiento para los socios, que demostraron una explosión de generosidad desde el momento en que ocurrió, hasta tal punto que se abrió una cartilla de ahorros para el pequeño y el conserje encargado de la zona de billares de la entidad se ofreció a prohijar al niño.

En la crónica que publicó El Noticiero Sevillano se narra cómo en la noche del 19 de marzo de 1928, como era costumbre, Antonio se dispuso a cumplir rápidamente con los últimos recados del día. Era tarde y reinaba cierta calma en la estrecha calle por la que comunicaba la puerta de servicio. Su fino oído -siempre le apasionó la música- percibió un sonido tan tenue como familiar. Lo extraño del momento paralizó su marcha. Volvió sobre sus pasos. Fue enorme su sorpresa cuando entre unos cartones encontró una criatura de pocos días llorando y temblando de frío.

En la publicación de la época se añade: "No lo dudó un instante. Ante lo inesperado de la situación, recurrió a su superior, Antonio Márquez, conserje y encargado de la zona de billares. Antonio, casado y sin hijos, no se lo pensó y dio un paso al frente. Se ofreció el primero a prohijar al niño. Los socios del club acudieron en un instante. Ya el revuelo era enorme. La señora de la casa cercana se hizo cargo de la alimentación del niño. Otro socio exclamó: "¡Y precisamente hoy! Hoy es el día de San José. Sería un buen nombre para la criatura". La policía y el juez no tardaron en acudir. Antonio Márquez seguía atento la evolución del acontecimiento. Pensó en su mujer. ¡Qué ilusión criar a este niño! Ahora llegaba el momento de la verdad. La llegada de los reporteros gráficos, del célebre fotógrafo Serrano, que, sin pausa alguna, comenzó la serie de instantáneas. Pero Antonio Aguilar, el botones del Mercantil, ocupó el lugar principal, era el héroe que había salvado la vida al niño. Si él no hubiese escuchado su llanto, hubiese muerto de frío".

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