hábitos saludables

Un vaso de leche para romper bien con el ayuno

  • Incluir el calcio en la dieta resulta muy beneficioso para el metabolismo, sobre todo durante la primera comida del día

Añadir un vaso de leche a los cereales es una buena opción para comenzar el día. Añadir un vaso de leche a los cereales es una buena opción para comenzar el día.

Añadir un vaso de leche a los cereales es una buena opción para comenzar el día. / M. G.

Con el mercurio disparado, desayunar como la salud manda se convierte en una tarea complicada. Tomar un tazón de leche caliente no es siempre la opción favorita. Sin embargo, conviene ingerir algunos lácteos a primera hora de la mañana, ya sea en forma de leche, yogur o queso, para asegurar una dosis adecuada de calcio.

Lo recomendable es dedicar, al menos, 15 minutos a la primera comida. De esta forma, se activa el metabolismo y se evita el malestar producido por un aumento de la fatiga, del estreñimiento o de la concentración. A la hora de preparar el desayuno, los expertos aseguran que incluir leche y productos lácteos contribuye a asegurar una ingesta adecuada de calcio y a tener parcialmente cubiertas las necesidades de proteínas, vitaminas y minerales. Combinados con otros alimentos de la dieta mediterránea aumentan las posibilidades de que la primera comida del día sea equilibrada.

La ingesta necesaria de calcio para adultos se sitúa en torno a los 1.000 miligramos diarios. Para alcanzarla, y no morir en el intento, el programa de promoción de productos lácteos recomienda comenzar la mañana con un vaso de leche, una porción de queso o un yogur y propone tres menús matutinos. El primero de ellos incluye un vaso de leche al gusto, acompañado de dos tostadas con aceite de oliva, y una pieza o zumo de frutas.

Para los que prefieran ingerir los lácteos de otra forma, existe la opción de sustituir el vaso de leche por una tostada con queso o mantequilla y un poco de miel para los paladares más dulces. A esta segunda opción de desayuno se le puede añadir una pieza de fruta y tres cucharadas soperas de frutos secos para completar el menú.

Si se dispone de poco tiempo para tomar el primer alimento del día, siempre puede optarse por cubrir la dosis de calcio con un yogur. Esta opción resulta interesante para aquellos que sean intolerantes a la lactosa por el bajo contenido que presenta. Añadir una cucharada de muesli o frutos rojos aportará sabor, además de completar con nutrientes y vitaminas. Si a esto se le suma alguna pieza de fruta, dos tostadas y una infusión, el resultado será un desayuno sano y bajo en calorías.

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