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Joyería 'vintage': la segunda mano llega a los accesorios

  • Si se compra ropa de segunda mano, ¿por qué no hacer lo mismo con las joyas? El mercado de la joyería 'vintage' está en alza, y no es para menos

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Joyería 'vintage': la segunda mano llega a los accesorios

Las tiendas de ropa de segunda mano se han convertido en El Dorado para muchos amantes de la moda que buscan en ellas una alternativa a la clónica oferta low cost. Ahora, el fenómeno se traslada a la compra-venta de joyería vintage de alta gama, piezas con mucha historia que rompen tabúes.

Todavía hay quien piensa que vender un anillo heredado de tu abuela o la medalla de comunión de tu padre es como vender al familiar en cuestión. Sin embargo, la popularización de comercios de ropa vintage está ayudando a que el mercado de joyería antigua se sacuda también todos los tabúes asociados a sentimentalismos.

Más brillo y menos tabú

“En España vender joyas sigue estando muy estigmatizado, pero estamos cambiando mucho”, ha explicado a EFE Marta Eizaguirre, gemóloga con gran experiencia en el sector de la joyería y directora de la sede madrileña de CIRCA Jewels, una firma que compra estas piezas de alta gama para venderlas a casas de subastas o coleccionistas de Estados Unidos.

Ese cambio viene dado, en parte, por la nueva mentalidad del consumidor, que está “saturado de moda pronta” y su equivalente en joyería.

“Se están valorando piezas hechas con parámetros de producción diferentes a los de ahora”, señala Eizaguirre, que trabaja con pequeñas obras elaboradas de forma más artesanal y exclusiva. En definitiva, accesorios “que aportan algo diferente” y que poco o nada tienen que ver con los chockers a nueve euros que saturan el mercado de fast fashion.

Piezas de principios del siglo XIX o joyas más modernas de firmas como Bvlgari, Cartier o David Webb pasan habitualmente por las manos de Eizaguirre.

Aunque lo que más llega a esta sede de Madrid es “joyería española de los años 30 y 40”, como pulseras de compromiso con brillantes en oro blanco o platino. Joyas en mayúsculas que, a pesar de ser arte en miniatura, no siempre tienen espacio en los joyeros.

Joyería vintage, un mercado con tendencias propias

Es precisamente la garantía de calidad de esas marcas la que ayuda a firmas como CIRCA a romper otro tabú: el que identifica la compra-venta de joyas con los comercios de “Compro oro”. De hecho, el cliente modelo de esta casa no tiene nada que ver con la venta de accesorios por necesidades económicas.

“Nuestro cliente tiene un perfil medio-alto, lo que significa que no tiene una necesidad económica inminente”, afirma Eizaguirre. “Venden porque las piezas traen malos recuerdos, en casos de divorcios, por ejemplo, por temas de herencias, o también por cuestión de moda”, matiza.

Ese es el caso mayoritario de los clientes que se acercan a las sedes españolas de CIRCA -en la madrileña Calle José Ortega y Gasset y el barcelonés Paseo de Gracia- para vender relojes vintage. Da igual que lleve la firma Cartier o Rolex, cuando los materiales de las correas, el diseño de las agujas o la decoración de las esferas queda desfasada, vender el reloj se convierte en la manera más sencilla de financiar la renovación del joyero.

Y es que, si ahora lo más buscado en ropa vintage son unos vaqueros Levi’s clásicos de tiro alto y con el bajo deshilachado, la joyería de segunda mano también sigue sus propias modas.

“Ahora mismo, las piezas de los años 70 están muy valoradas, mientras hace unos años se demandaba mucho el estilo Art Déco”, afirma la experta, aunque señala una diferencia clave con la compra-venta de ropa: “en joyería, el mercado primario y el secundario hacen cosas diferentes”.

Basta con mirar la oferta de joyería contemporánea, con una clara preferencia por los diseños minimalistas en oro o plata, frente a esas piezas setenteras en las que predominan flores, cruces y grandes motivos geométricos.

Los “millennials” también venden joyas

Una de las características que sí comparten joyería y moda vintage es la abundancia de imitaciones, más difíciles de reconocer en los accesorios que en el textil, según Eizaguirre.

“A veces es casi imposible reconocer una imitación si no se tiene el ojo educado”, asegura la gemóloga, quien explica que algunas de las claves para detectar joyas falsas están en “la parte de atrás de las piezas, las tallas de las piedras o las soldaduras”.

Pero independientemente de modas e imitaciones, si hay algo que caracteriza a la joyería vintage es su valor sentimental, que está cambiando con las nuevas generaciones.

Los ‘millennials’ no tienen una asociación sentimental tan fuerte con la joya”, remarca la directora. “No es que no tengan valor emotivo para ellos, es que si no van a usarlas son más propensos a venderlas”.

Irse de viaje, decorar la casa o costearse los estudios son algunos de los “proyectos propios” a los que muchos clientes de CIRCA Jewels destinan el dinero que obtienen por sus joyas. Una manera de seguir creando recuerdos gracias a ellas.

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