Alvarno: 'La moda es una manera de vivir'

Álvaro Castejón y Arnaud Maillard

Álvaro Castejón y Arnaud Maillard Álvaro Castejón y Arnaud Maillard

Álvaro Castejón y Arnaud Maillard

Seis colecciones al año, dos ciudades -Madrid y París- y dos firmas, la mítica Azzaro y su proyecto más personal, Alvarno. Álvaro Castejón y Arnaud Maillard se encuentra en uno de los momentos más dulces de su carrera pero no piensan darse tregua. "La moda es una manera de vivir", aseguran.

Entre los dos detentan un currículum con nombres de la primera división de la moda: han trabajado para Karl Lagerfeld, Oscar de la Renta o Alexander McQueen; por eso, cuando decidieron montar su propia firma en España apuntaron al prêt-à-porter de lujo.

"Nos tomamos nuestro trabajo como un deporte de alta competición, somos muy exigentes", señala Castejón, que junto con Maillard se encuentran en plena fase de preparación de la colección que presentarán en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, el próximo septiembre.

Les costó entrar en el calendario de la antigua Cibeles pero, irónicamente, desde hace dos ediciones su presencia es uno de los mayores atractivos de la pasarela. Han participado en las dos últimas ediciones y en ambas han sido galardonados con el premio a la mejor colección.

"Somos unos privilegiados, porque hemos tenido la oportunidad de cultivar nuestra pasión", confiesan ambos cuando miran hacia atrás y hacen balance de el recorrido que han andado desde que decidieran mudarse de París, y establecer la base de operaciones de su firma en Madrid.

"Necesitábamos la alegría y energía especial de Madrid. Nueva York y París pueden parecer mejor para levantar una firma, pero en estas ciudades, si fallas a la primera, no tienes una segunda oportunidad", coinciden ambos creadores.

Mucha gente esperaba que, tras fichar por la casa francesa Azzaro, aplicaran un bajo perfil a su firma; nada más lejos de la realidad, en su última colección, con el marchamo de lujo cañero, combinaron materiales tan dispares como neopreno, aplicaciones de cristal, cuadros escoceses o estampado animal, que provocó el mayor aplauso de la bancada de Ifema.

En la próxima cita madrileña con la moda volverán a poner toda la carne en el asador, habrá menos mezcla en pos de un estilo más limpio, más gráfico, porque lo fácil, aseguran, sería hacer una variación de lo mismo, pero quieren ponerse a prueba y demostrar que pueden experimentar sin por ello distorsionar el estilo Alvarno, aseguran.

A diferencia de la mayor parte de sus colegas de pasarela, los Alvarno -como se les conoce en el sector-, abrieron en febrero su propia tienda, y confían en no tardar en aumentar la familia con una extranjero; todavía no tienen claro el país, pero miran con especial atención a América, de donde proceden gran parte de su clientela.

"Nuestra compradora conoce la moda, es consumidora de alto nivel y está acostumbrada a comprar marcas de lujo en París, Milán, Nueva York o Londres", precisa Maillard.

Sus planes de futuro también pasan por tener un universo más completo, que además de prendas, incluya complementos y accesorios.

Junto con su línea de pret a porter, Alvarno dispone de una línea de novias, y en su tienda de Madrid venden en exclusiva los vestidos de Azzaro, la mítica casa parisina que ha resucitado bajo su dirección, y para la que idean sus sinuosos trajes de alta costura y la línea de hombre -cuatro colecciones al año-.

Sumadas a sus propuestas de Alvarno en la pasarela madrileña, ambos creadores engendran un total de seis colecciones cada año, un trabajo arduo, al que se suma la distancia, con viajes semanales a París y la complicación de gestionar, con exigencia, dos equipos completamente diferentes.

"Contamos con un equipo para cada firma, pero nosotros dos somos los que estamos encima de todo, desde la 'celebrity' que lleva nuestros diseños, a la concepción de los desfiles o a un pequeño pespunte. Tienes que poder responder de todo", asegura la mitad española de Alvarno.

Las prendas que alumbran en ambas firmas hablan un lenguaje sofisticado y sensual, pero siempre con sutileza, un adn que se evidencia de modo espectacular en sus creaciones de alta costura de Azzaro, que han vestido a personajes como Taylor Swift, Marisa Tomei, Juliette Lewis o Anna Kendrick.

Su principal fuente de inspiración es el día a día, porque la vida, aseguran, esta llena de señales que les inspiran para su glamuroso universo, cercioran dos diseñadores con personalidades muy distintas, pero con una misma visión.

"Nos apoyamos y defendemos cada propuesta, nos enriquecemos mucho, porque cada uno tiene una mente distinta", asevera Castejón, que define su trabajo junto a Maillard como un continuo ajuste y desajuste.

EFE

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