Cumple su sueño de ser actor a través del diseño

David Delfín, un diseñador de película

El diseñador ha cumplido su sueño de dedicarse al cine realizando el vestuario para películas. EFE. El diseñador ha cumplido su sueño de dedicarse al cine realizando el vestuario para películas. EFE.

El diseñador ha cumplido su sueño de dedicarse al cine realizando el vestuario para películas. EFE.

David Delfín ha pasado su bautismo de fuego en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander como ponente en un curso de cinco días. El diseñador está contando cómo llegó al mundo de la moda, desgranando los procesos creativos y cómo se articula una colección, y hablando de la inspiración, de sus colaboraciones y proyectos o del panorama que afronta hoy un diseñador.

Ante sí tiene un público heterogéneo, al que enseña su trabajo en distintas facetas: vestuario para cadenas hoteleras, ropa de cama, el interior de un pequeño hotel-bodega riojano, un coche, cajitas de caramelos, "set" de viaje para mascotas o botellas de vino.

Entre esas colaboraciones con sello David Delfín, habla a sus alumnos del vestuario de la compañía aérea de Los amantes pasajeros, la última película de Pedro Almodóvar, un proyecto que le ha permitido cumplir un sueño: trabajar con el director de cine manchego.

Y es que David Delfín llegó a Madrid en 1989 con el propósito de ser actor, pero no ha sido hasta más de veinte años después cuando ha trabajado codo a codo con el cineasta. Eso sí, no interpretando sino "desde otro lado", algo que considera "alucinante".

El diseñador no se cierra a casi nada, aunque el escaparate de su carrera sea la moda, pues es un convencido de que la creatividad se gana en cualquier superficie. Según apunta, se trata de una filosofía necesaria en este tiempo. "El hecho de colaborar también nos ayuda a sostener nuestra imagen en momentos tan complicados como los de ahora", manifiesta.

Pese a la crisis, David Delfín y su equipo están "contentos", pero también se han puesto las pilas con opciones como la tienda online, cuyas ventas crecen, o la salida al exterior, que este creador ve "imprescindible".

"En nuestro caso, sinceramente no nos podemos quejar. Estamos en un buen momento. Y también hace falta lanzar mensajes positivos, porque a veces te da pudor cuando la situación es complicada y la gente lo está pasando mal", comenta.

David Delfín encuentra la inspiración casi en cualquier parte, picoteando de una frase, de una película o, incluso, de una mala experiencia, y ve las limitaciones como una ayuda, porque son "retos" que "vuelven a despertar el imaginario".

Su gran reto es sacar un perfume y, como ensayo general, ya tiene en el mercado "Perfume de Sonsierra", de David Delfín, un vino riojano con una botella y un empaquetado que evoca los frascos de fragancias clásicas, al estilo Dior o Yves Saint-Laurent. "Llevo años. Lo lanzo por si alguien se da por aludido", bromea, antes de señalar que ya tiene ideas para su futuro perfume, aunque "parece que no es el momento".

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