Todo lo que dieron de sí los años 20 en moda y mentalidad

¿Eres una Flapper?

¿Eres una Flapper? ¿Eres una Flapper?

¿Eres una Flapper?

Hubo un momento en la historia de EEUU, tras la Primera Guerra Mundial, en el que el liberalismo social de los años 20 hizo que las mujeres “despertaran” de su letargo para decir “aquí estoy yo”. Y aparecieron las Flappers. Las chicas cambiaron su forma de ver la vida y actuar en muchos aspectos.

Una de las claves fue el estilismo que adoptaron las mujeres, usaron la moda como forma radical de demostrar el cambio, y lo consiguieron. Pasaron a usar faldas cortas, por encima de la rodilla, vestidos en forma de H casi andróginos, zapatos de tacón alto y se olvidaron del corsé. Además llevaban muchos accesorios: Abanicos, estolas de plumas, excesivos collares, pulseras y elementos de piedras brillantes.

Con respecto al pelo dejaron atrás las melenas largas y los recogidos sencillos cortándolo al estilo bob cut o Parisian hair. Liso y con una onda a un lado, preferiblemente oscuro. Para completar el look añadían diademas, plumas, complementos con pedrería o sombreros redondos. También comenzaron a usar mucho maquillaje.

Un detalle muy importante que revolucionó la moda, es que estas mujeres trabajaban fuera de casa, por lo que sus trajes se volvieron sencillos y funcionales. De ahí viene eso de olvidarse del corsé. Además de para poder trabajar cómodas usaban prendas prendas totalmente contrarias a la mentalidad de la época. En ese momento nacía entre las mujeres un nuevo concepto: La libertad.

La moda ya no la dictaba la aristocracia, sino las actrices de las películas de cine y los artistas, pintores, escritores, que buscaban nuevas formas. La marcaban las “chicas creativas y radicales”, como dice el vídeo. Clara Bow fue una actriz estadounidense precursora de esta corriente, conocida por su trabajo en el cine mudo en los años 1920 y por el arquetipo de Flapper; además fue quién popularizó el término It girl original en 1927, y que tanto se usa ahora. Junto a ella Louise Brooks, Colleen Moore y Joan Crawford marcaban esta tendencia, todas mujeres de armas tomar.

Los cambios en la moda nunca vienen solos, por lo que estas chicas también fueron más libres que en épocas anteriores, con actitudes que antes se consideraban prohibidas para señoritas. Además de trabajar fuera de casa pudiendo emanciparse, bebían licores, fumaban, practicaban deporte, conducían, estaban enamoradas de la música jazz, tenían una vida sexual activa y otras conductas similares a las de un hombre; un desafío a las leyes o contrarias a lo que se consideraba en ese entonces socialmente correcto. Su actitud independiente, transgresora y feminista ha tenido cierta influencia sobre la actitud posterior de muchas otras mujeres, y por ello debemos recordarlas.

Laura Liñán

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