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Marc Jacobs apuesta por su propia marca

Circulaban rumores de su salida desde hace unos meses. EFE. Circulaban rumores de su salida desde hace unos meses. EFE.

Circulaban rumores de su salida desde hace unos meses. EFE.

Empezó trabajando como vendedor en una tienda de ropa, antes de graduarse en la prestigiosa escuela de diseño Parsons, desde la que consiguió impulsar una carrera que le ha permitido llevar a lo más alto el amor por la costura que le transmitió su abuela.

En 1997, Louis Vuitton creó el puesto de director creativo para este diseñador, a quien encargó diseñar las primeras colecciones de "pret-á-porter" para hombre y mujer de una casa reconocida por su trabajo del cuero en bolsos y maletas.

El modisto neoyorquino aceptó entonces el desafío de actualizar y trasladar los códigos de una compañía fundada por Louis Vuitton, un pionero en la fabricación de equipajes del siglo XIX.

En estos 16 años al frente, Jacobs se ha convertido en un nombre indisociable de Vuitton -hasta ahora-, casi como un segundo fundador que, sin embargo, se ve relegado a diseñar bajo el nombre de otro. Por este motivo, el modisto ha decidido abandonar el nido en lo más alto de su carrera para dedicarse, en exclusiva, a forjar su propia historia.

Hace veinte años que cocina una firma que fundó con su socio Robert Duffy y que ahora comparten con el grupo LVMH, a razón de un tercio cada uno. El conglomerado del lujo entró en la compañía el mismo año en que el diseñador firmaba con Vuitton y que se abría la primera tienda propia de Marc Jacobs en Mercer Street, en el Soho neoyorquino.

En 2001 dio los primeros pasos su segunda línea, Marc by Marc Jacobs, más cercana al público, a la que seguiría Little Marc, en 2005, para vestir a los más pequeños, y los accesorios, desde calzado, hasta zapatos, joyas o sus reconocidos bolsos.

Sus diseños desenfadados, que él mismo describió en su primera colección como "funk", "trash" y "chic", le han valido el apoyo de la crítica, entre la que se encuentra Anna Wintour, directora de la revista "Vogue" y una de sus principales valedoras, pero también de la clientela.

Por este motivo, tiene previsto sacar a bolsa su compañía en los próximos tres años, por lo que ha decidido concentrarse en impulsar su vertiente comercial y creativa.

Inconformista y en ocasiones excéntrico, Marc Jacobs fue uno de los primeros diseñadores estadounidenses que se instaló en París, una ciudad de la que se enamoró a los 17 años cuando hizo un curso de verano gracias a la escuela de diseño Parsons.

Su mirada fresca ha resultado ser muy enriquecedora para una firma histórica francesa como Vuitton, ya que ha sido capaz de crear una identidad que asocia la silueta ultramoderna con una brisa retro, en colecciones que siempre destacan por su elegancia.

Ha conseguido que sus desfiles figuren entre los más esperados de la Semana de la Moda de París, por su espectacularidad, en la que rivaliza con casas como Chanel o Dior, y por la calidad de sus diseños.

Ahora queda la incógnita de cómo va a proseguir su andadura esta joya de la corona de LVMH. El mundo de la moda sólo espera que se confirme uno de los nombres que más suenan en las quinielas, Nicolas Ghesquiére, para el puesto de director creativo. Este diseñador francés ha estado al frente de Balenciaga desde 1997 hasta el pasado noviembre, cuando dejó el puesto a otro talento estadounidense, Alexander Wang.

Marc Jacobs confirma con su decisión que quiere tomar un camino diferente al de Karl Lagerfeld, quien lleva más de 30 años diseñando para Chanel, en detrimento de su propia firma.

Dio muestras de su capacidad para pensar en frío cuando declinó la oferta de su entonces jefe y dueño de LVMH, Bernard Arnauld, de sustituir a John Galliano al frente de Dior, tras el despido fulminante del gibraltareño por sus insultos antisemitas.

Arguyó que, en una consulta con su psiquiatra, se dio cuenta de que su vida no iba a mejorar con este cambio de trabajo. Si ahora ha tomado la decisión de no renovar su contrato con Vuitton es porque está seguro de que le depara un futuro mejor, o por lo menos, más personal.

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