Entrevista

Rosa Clará

Carrusel de modelos de uno de sus desfiles. Carrusel de modelos de uno de sus desfiles.

Carrusel de modelos de uno de sus desfiles.

Con un talante dulce y femenino, Rosa se confiesa "muy perfeccionista", sin permitirse fallo alguno ni en su trabajo ni en su aspecto personal, que cuida hasta el más mínimo detalle, siempre con una sonrisa en los labios. Y todo ello sin levantar un ápice la voz, aunque reconozca que también existe el "momento Clará", ese que su gente cercana teme, "pero que se produce rara vez", sólo cuando está "muy cansada y con muchos asuntos en la cabeza", porque es "muy respetuosa" con su gente", recalca.

Responsable de los 600 modelos de trajes de novia que anualmente salen de su "casa", en la que trabajan 150 personas, pero que proporciona trabajo indirecto a unas 800 más, Clará confiesa que su mayor defecto y su mayor virtud es el "control".

"Aunque voy aprendiendo a delegar, de mi 'casa' no sale un vestido sin mi supervisión, porque yo siempre controlo el producto del principio al final; reconozco que mi mayor virtud es el control y mi mayor defecto es no sabe delegar todo lo que quisiera", matiza.

Clará confiesa que no es nada "mandona": "Yo no mando, porque creo que hay una forma mejor, que es dirigir con firmeza, pero con sutileza y mano izquierda, y sin alzar nunca la voz". La diseñadora reconoce ser la autora de todos los diseños de su firma, unos 280 dibujos anuales, pese a que se inició como autodidacta.

"Sí, sí; todos los diseños son míos, pero cuento con unos maravillosos profesionales que interpretan mis ideas", revela intentando quitarse importancia.

La habilidad de Rosa Clará para los "cuadros sinópticos" le ha dado muchas alegrías en esta vida porque, dice, tiene facilidad para "saber encontrar siempre el camino más corto entre dos puntos", lo que le ha servido para ayudar a estudiar a su hijo Daniel a través de esquemas; "hemos compartido así muchas horas", enfatiza.

Compartir la vida con su hijo Dani forma parte de uno de los "momentazos" para los que Clará araña horas, porque, dice, lo mejor que le puede ofrecer a su hijo es su "tiempo libre". También intenta sacar tiempo "para disfrutar de una buena película y poner cierto orden" ensu vida", puntualiza.

Clará (Barcelona, 1959) se plantea la vida, dentro de diez años, del mismo modo que ahora: "Trabajando, porque siento una enorme responsabilidad hacia la gente que trabaja en 'casa', cuyos sueldos y familias dependen de la marcha de la empresa, y frente a personas que han invertido y que creen en mí".

La diseñadora reconoce que, como "peaje" de su opción profesional se ha dejado en el camino su deseo de tener más hijos, pero vislumbra su retiro en el futuro, para el que aún le quedan muchos años, "con tiempo libre" para comer con sus amigas, ir al gimnasio o dedicarse al mundo del arte, que le "encanta" y para el que cree que tiene "ciertas cualidades; todo, menos estar parada".

A su juicio, su estrategia de éxito responde a "haber sabido despertar en 1995 un sector dormido, el de la moda nupcial, que ofrecía solo trajes de poliéster, y haber apostado por diseñar vestidos de novia de máxima calidad, junto con el fichaje de creadores de la talla de Jesús del Pozo, Kark Lagerfeld o Chistian Lacroix a partir del 2002".

Rosa Clará ha diseñado vestidos nupciales para Paulina Fox, hija del expresidente de México Vicente Fox; las cantantes Paulina Rubio o Shaila Durcal; la soprano Montserrat Martí, hija de Montserrat Caballé, o Fabiola Martínez y Paula Echevarría, esposas de los cantantes Bertín Osborne y David Bustamante, respectivamente, entre otras muchas mujeres. Para este año, Rosa Clará tiene el encargo de diseñar el traje de Sabina Nicholls, novia de Santiago Pastrana, hijo del expresidente de Colombia.

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