Diseñadores

Sombrerería sevillana con proyección internacional

  • Tolentino Hautes Couture es una marca afincada en la capital hispalense que exporta sus diseños a medio mundo

  • Sus creaciones han llamado la atención de la cantante Lady Gaga, entre otras

En el número 35 de Monsalves, una de las calles anexas a la Plaza del Museo, epicentro de la pintura sevillana en las mañanas dominicales, el arte toma, de repente, otra forma. Traspasa lo pictórico y se vuelve más terrenal, más útil, más cotidiano. Es allí, donde se encuentra ubicado Tolentino Hautes Couture, un taller de sombreros que actúa las veces de tienda donde se recibe al visitante rodeado de tocados y estructuras de exquisito diseño. En las estanterías, dispuestas espacialmente entre un juego de espejos, descansan las creaciones de Felipe Vivas y Manuel Carrión, que han sido protagonistas de algunas colecciones en las Semanas de la Moda más destacadas, una de las últimas la de París, en la que han aportado sus diseños a la colección Haunting, de Palomo Spain.

“A Alejandro [Palomo Spain] lo conocemos desde hace tres años cuando salió de Saint Martin y nos dijo que le apetecía trabajar con nosotros. Nos explicó que el desfile iba a estar dedicado a temas de cacería, inspirado en Velázquez, con temática campestre... Este fue el leitmotiv que nos puso para trabajar libremente”, explican los diseñadores.

Estos socios, afincados en Sevilla desde hace más de diez años, son los responsables de algunos de los sombreros que han alcanzado más reconocimiento internacional. Incluidos por el grupo Condé Nast entre una de las 20 marcas del sector con mayor reputación, en las que comparten protagonismo con Chanel,Dior o Alexander McQueen. Tal es el reconocimiento a su arte que uno de sus diseños, inspirados en la estructura arquitectónica de las Setas de la Encarnación protagoniza la portada de Couture Hats, un libro editorial de moda que solo se vende en exclusiva en el Metropolitan de Nueva York.

Una de las creaciones de Tolentino. Una de las creaciones de Tolentino.

Una de las creaciones de Tolentino. / DIARIO DE SEVILLA

En Tolentino todo el trabajo está hecho a mano. “Cada pieza que nos encarga la clienta va concebida desde cada boceto que se hace, a la elección de materiales nobles: de fieltros, sedas de muy buena calidad, plumas... "Nos está yendo muy bien, pero nuestro oficio no sería nada sin las mujeres, nosotros hacemos prendas, la elegancia y el toque especial lo ponen ellas”, explica Felipe.

Entre sus clientas habituales nombres de incidencia nacional e internacional. Han realizado diseños para Naty Abascal, Antonia Dell'Atte, Patricia Rato, Elena Benarroch, Bibiana Fernández, Rossy de Palma, Nicole Anley Mellon, directora del grupo Condé Nast, Candy Pratts Price, entre otras muchas. A eso se une recientemente una llamada del estilista de Lady Gaga interesado por seis de sus sombreros. “Ella había visto piezas nuestras y eligió seis, de las cuales se han podido rescatar tres que se han enviado para una performance que la cantante tiene el día 29”, explican.

Una de ellas está realizada con círculos de crochet, de aros superpuestos. Otra, es una corona de gran tamaño hecha con huesos y la tercera, es un casquete de nácar con plumas de faisán y avestruz, “al estilo Folies Bergère”.

Otra de sus impresionantes creaciones. Otra de sus impresionantes creaciones.

Otra de sus impresionantes creaciones.

A la hora de diseñar son un téndem, mientras Felipe -que hizo Bellas Artes- tiene más mano para las etapas iniciales y hacer el boceto, Manuel es mejor para hormar. “Solemos dividirnos el trabajo muy bien, cuando llevas un tiempo trabajando juntos, sabes lo que se le da mejor a cada uno”, subrayan.

A la hora de inspirarse realmente todo les vale, “tanto las etapas de la vida como lo que hemos vivido porque ya no somos jovencitos”, añade Felipe. Influenciados por la movida de los 80, los conciertos, las exposiciones de arte o los viajes han ido asentando su estilo a lo largo de esta década.

“Todo eso te hace que tengas una vasta cultura que te haga más fácil la creación de determinados modelos y tener un concepto en cada obra”, matizan.

Tolentino es la prueba de que el arte es un bien universal.

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