Así fue la programación en la noche más larga del año

Entre la epidermis y la redención

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"Que no nos falte de ná", canturreaban en riguroso play back los Cantores de Híspalis pasados unos siete minutos de 2016 en la gala de lentejuelas de Telecinco, La noche en Paz. De nuevo un viaje en el tiempo en la noche más vieja de la televisión de cada año. Cachitos, Nochevieja a Cachitos, en La 2, al menos rescataba sinceramente entretenidos fósiles musicales y por eso se va convirtiendo cada 1 de enero en la siempre más recomendable compañía televisiva en esta vigilia de las primeras horas, entre despojos de crustáceos, cuñadas y atracones de un whatsapp caído que hace reencontrar a los comensales.

La Nochevieja no es para estar ante la pantalla, ni siquiera ante el televisor de siempre, salvo que se quiera tenerlo de música ambiental o de karaoke imprevisto, que es la baza a la que invita el refrito de Antena 3. Bienvenidos todos a 1966. O a 1986. Hay estampas que al menos atraen a la curiosidad, como la reunión de Eva González y Pepe Viyuela en La 1 dando paso a todas las voces pirateadas en promoción. Uno de esos especiales donde no hay nada especial, ni siquiera el guión.

Cuando Paz Padilla y sus párpados enlutados jaleaban la llegada de un año que ya nos parecía viejo se había acabado la batalla de las uvas. Los índices de audiencia que se anuncien hoy dirán que Canal Sur, en su redención carnavalera, ha subido en número de seguidores, más morbosos y curiosones que reales fieles, y hasta le arañará a la institucional, y ya rancia, La 1 el liderazgo de la medianoche más estelar.

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En toda España La 1 habrá sido la más vista, otra Nochevieja más (cuestión de tradiciones y supersticiones), pero Antena 3 habrá subido con el empuje de las caderas entrevistas de Cristina Pedroche y sus transparencias perladas de Pronovias, sin ropa interior. Para la inspiración de Hervé Moreau nos quedamos con la percha de Irina Shayk de la Bridal Fashion Week de la pasada primavera. La imagen de las campanadas, por segundo año, vuelven a ser los recovecos semidescubiertos de la vallecana, pasados ahora por el tamiz nupcial.

La sugerencia de Josie no era adecuada para la noche ni tampoco se salva en lo estético. Sólo era carne para picar en las redes sociales: es la esperanza de Cristina por convertirse en la chica del más abultado caché. Pero ni es tan buena presentadora, ni actriz, como aseguran en Atresmedia y en Globomedia; ni es tan cómica (ni sexy) como ella se cree. Los adolescentes, por supuesto, fueron los más afortunados con estas campanadas. A Sobera, desnudador de su compañera, le salió un bigote poco telegénico, con sus modos de galán. Sin ser nada del otro mundo, La Sexta, otra vez, le ganó en estilo a su hermana Antena 3. Chicote, con tupé, y Andrea Ropero, de verde con brillos, formaban una pareja más fresca, rodada y cordial para despedir el año. Pedroche sólo quería salir al balcón para que gritara la masa.

Ante las transparencias que se sobrevenían desde Antena 3 en Mediaset, especialista en cualquier cuestión epidérmica o genital, tenían como respuesta lanzar en ropa interior roja a la tribu de Cámbiame, a los coaches y a Marta Torné, que con un principesco vestido de Marta Rota (la nueva firma favorita de Isabel Preysler) en tonos champán, remontó tras el intermedio cuando todos, en Telecinco y en Cuatro, se vistieron para dar la bienvenida al año.

En una Puerta del Sol custodiada, sin petardos ni vidrios, y que parecía estar poblada por finlandeses con gorros de lucecitas, la mayor elegancia la protagonizaba la embarazada Anne Igartiburu y las transparencias abrigadas y rojas de Lorenzo Caprile. A ella y a Ramontxu, de pajarita negra, les pareció faltar guión en algunos momentos ya que cada año se conecta más temprano con las uvas para tener a la audiencia atrapada antes, en tensión.

Pero Canal Sur estaba en conexión desde hacía una semana, entre promociones de pajaritas rojas y buenos deseos para compensar con guasa carnavalera y gaditana una metedura de pata que un año más tarde tenía a todos los medios nacionales con el foco en Andalucía. La espera, en un especial en la casa de la familia de las pajaritas, tuvo momentos divertidos, como la visita de Manu Sánchez, hablando de las gambas del 1 de enero, sacadas del frigorífico como de una morgue. Del control de continuidad de Canal Sur no tenemos ni idea de lo que pasó hace un año, pero de la casa de las pajaritas ya sólo nos falta por conocer el modelo del bidé.

Enfrente estaba El resplandor de José Mota, una Moncloa parodia de Kubrick que manoseaba la sátira política en un puchero de cameos. El manchego se mueve mejor en la caricatura de la propia televisión y la Nochevieja pide más números musicales y menos sutilidades sobre la actualidad que desembocan en el defecto de la burla equidistante y la caricia a Rajoy. Lo de Mad Mas era mejorable y el cola cao de Colau fue lo mejor junto a la clonación del debate a cuatro.

Antena 3 había optado por zapearse consigo misma y Telecinco, lo dicho, emitía una gala de 1971, por lo menos. Muy mala Nochevieja. Ya lo sabíamos. Puestos a bromear y a trastear en el desván, lo suyo son los tesoros a Cachitos. La noche más larga es también la más aburrida.

Artículo publicado por Francisco Andrés Gallardo en los diarios del Grupo Joly

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