La evolución del traje de baño femenino a lo largo de los siglos

La evolución del bikini

El bikini ya en los años 80. El bikini ya en los años 80.

El bikini ya en los años 80.

Transgresor desde sus orígenes, el bikini, tal como lo entendemos hoy -ropa de baño dividida en dos piezas-, nació hace 71 años. Desde entonces, muchos han sido los cambios sufridos en esta prenda parejos a los propios en la sociedad y acordes a las últimas tendencias en moda. La evolución vivida se demuestra en su historia y en la propia estética, siempre acompañada con la premisa de menos es más.

Falda y hombreras, camisa de manga corta, pantaloncito hasta la rodilla, escotes con tirantes hasta llegar al tanga son algunas de las transformaciones vertidas durante los últimos 100 años en las prendas de baño. Impensable para la mujer de hoy lucir aquel vestido-bañador que en 1980 se lucía en las playas. Academia Play, la plataforma líder en aprendizaje y entretenimiento multimedia con más de 100 vídeos realizados en un año, presenta de forma gráfica La Evolución del bikini en 10 etapas. Tomándose como referencia el portal, lo cierto es que los cambios son muchos y llamativos.

Vestido con falda y hombreras, bombachos y sombrero a juego. Las mujeres hicieron todo lo posible para mantener una apariencia recatada con semejante guisa allá por 1890. No fue hasta 1910 cuando el diseñador Carl Jantzen creó el primer traje de baño anatómico que consistía en un modelo de dos piezas de camisa de manga corta y pantaloncito hasta la rodilla. Annette Kellermann, fundadora de la natación sincronizada, fue una de las más arriesgadas en lucir la prenda, aun sin enseñar más que lo justo.

En la década de los 30, se comienza a enseñar más el cuerpo. Aparecen los escotes con tirantes y los pantalones empiezan a ser considerablemente más cortos. Los tejidos, más elásticos, se originan en esa década.

El bikini propiamente dicho nace en los 40 (1946), de la mano del francés Louis Reard. Aun así, enseñar el ombligo todavía era considerado tabú.

En 1950 nace el fenómeno pin up. El Vaticano considera los bikinis pecaminosos y este polémico traje de baño también fue prohibido de los concursos de belleza en todo el mundo, aunque su destierro ya era imposible.

El ombligo hace aparición en 1960, año de la consolidación del bikini como un hito revolucionario y gran avance social. El revolucionario libro de Betty Friedan, The Feminine Mystique, inspiró enormemente al movimiento feminista. En los 70, el movimiento hippie no hace sino afianzar la prenda, dejar más curvas al descubierto y dar paso al topless.

Es en los 80 cuando aparecen provocativos trajes de baño de gran altura que alargan las extremidades. El triángulo en la parte superior se impone y el recato se da por exterminado. Los colores flúor entran en acción y la discreción queda atrás. Esta tendencia continúa en los 90, donde la braga del bikini por encima de la cadera sigue siendo muy popular. El sostén de aros se populariza y los estampados, no siempre favorecedores, aparecen en escena.

Ya adentrados en el siglo XXI, la tendencia es la de aligerar la parte superior del bikini con el destierro de los tirantes a favor de sujetadores a banda. En el culote, la lazada en la cadera es lo que más se estila. Eso sí, en este siglo, todo cabe. Se recuperan tendencias del pasado, especialmente el pin up y referencias a los 80 (tonos flúor). El push up permite lucir generosos escotes y la imaginación de los diseñadores deja paso a los flecos, cadenitas y lentejuelas, entre otros motivos decorativos.

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