El glamping está de moda, una nueva forma de irse de acampada

El glamping, una nueva forma de acampar

Una cabaña lujosa en Grand Teton National Park, en Wyoming. Una cabaña lujosa en Grand Teton National Park, en Wyoming.

Una cabaña lujosa en Grand Teton National Park, en Wyoming.

Uno de los planes tradicionales del verano es irse de acampada con la familia o con un grupo de amigos. La tienda de campaña, las esterillas y sacos de dormir eran los bártulos habituales con los que había que cargar. Ahora estas incomodidades han quedado atrás gracias a la llegada del glamping. El lujo, el glamour y la estética han conquistado casi todos los ámbitos de nuestras vidas, incluso éste.

Ya no sólo hay tiendas de campaña, el glamping se puede trasladar a cabañas en bosques, refugios en pleno corazón de la naturaleza y habitaciones en playas paradisiacas. Eso sí, con todo lujo de comodidades como luz eléctrica, camas, y sofás. Combina la experiencia de acampar al aire libre con el lujo y las comodidades de un hotel o de una casa particular. Existen diferentes tipos de alojamiento como el Eco-lodge, que consiste en una cabaña de material orgánico, normalmente de madera, que se adapta a todo tipo de lugares. Especialmente se usa en desiertos o montañas. La yurta es otro tipo de alojamiento que se puede disfrutar de forma lujosa. Tradicionalmente utilizada por los nómadas en Asia Central, son tiendas cilíndricas con recubrimiento resistente. Las casas de los árboles o las cabañas en mitad de la naturaleza han reinventado su concepto tradicional y lo han adaptado a la nueva tendencia lujosa.

La tienda de campaña cónica, propia de pueblos indígenas conocida como tipi, también ha dado una vuelta de tuerca para adaptarse al glamour de la nueva forma de ir de camping. Los iglúes, caravanas, y tiendas de safari también han evolucionado para tener cabida en este concepto de descaso y relax lujoso. Los destinos más demandados por los amantes del glamping son parajes naturales desiertos, donde las puestas de sol sean interminables y por la noche se puedan observar las estrellas. Los desiertos africanos, la Antártida o el Norte de Europa son los lugares preferidos. A pesar de la apariencia tan lujosa, se pueden encontrar muchas ofertas de glamping asequibles a casi todo tipo de bolsillos. Dos noches para una pareja en un alojamiento de la Costa Brava no supera los 140 euros. En el Norte de California, rodeados de bosque el precio de la estancia son 130 euros la noche para dos personas. Para los amantes de la aventura y la naturaleza que no quieren renunciar al confort, está es la mejor propuesta para unos días de descanso. Además es una alternativa ecológica al habitual impacto medioambiental que conlleva el turismo.

Carmen Juárez

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