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La moda de emprender en moda

EFE/Adi Weda EFE/Adi Weda

EFE/Adi Weda

Esta coyuntura no es casual, sino una "adaptación" del fenómeno low cost, que en la última década ha visto nacer un amplio número de firmas con vaqueros a 10 euros, un coste con el que no se puede competir, pero que ha abierto un nicho a productos con una historia detrás, argumenta Pablo Fernández, profesor de ISEM Fashion Business School.

A esto se suman las posibilidades que brinda internet, una herramienta que pone a disposición de cualquier artesano, diseñador, productor o creativo una ventana para mostrar sus creaciones a una audiencia mundial, ávida de productos únicos, con alguna singularidad. Pero no todo vale.

"Crear una web y vender un producto lo puede hacer cualquiera. Que tenga esencia, alma, no. Es lo que diferencia el éxito, del fracaso, lo que hace que un cliente esté dispuesto a comprarlo o no", detalla este docente.

La moda es un mundo que apasiona a un amplio y variado espectro de personas, por eso, el perfil de estos nuevos emprendedores es muy diverso: desde gente con experiencia en el sector, que emprende su proyecto propio, a personas que simplemente son creativas y ponen en marcha un negocio desde cero.

El primer caso es el de Dani Montenegro, que en plena crisis (2010) y tras dos décadas como propietario de una tienda de moda en la que vendía otras marcas, decidió cambiar de rumbo y engendrar su propia firma de zapatos, hechos a mano en España y Portugal.

Sus diseños de gusto vintage, cuyo proceso de elaboración implica a un amplio número de artesanos, se venden en tiendas de Inglaterra, Dinamarca, Francia, Suiza y Estados Unidos, y ahora acaba de abrir su primera tienda en Madrid.

"Quería hacer algo diferente, pero que también fuera un producto honesto, que tuviera calidad, trabajo artesanal y que fuera cómodo, pero con un diseño distinto", explica este emprendedor, que apostó por fabricar sus piezas en España y, por lo tanto, encarecer su precio, consciente de que no podía competir en costes con grandes firmas.

Para romper esta barrera del precio, en un entorno de crisis y de caída del consumo, Fernández considera imprescindible que el cliente se sienta "identificado" con el producto, que en esta caso no solo habla de diseño, sino de trabajo artesanal y local.

En la misma línea nació Better, una empresa dedicada a las pop up (espacios efímeros), que acaba de inaugurar en Madrid The hovse, una tienda que estará abierta un mes con un centenar de firmas españolas de joyería, ropa, decoración y accesorios, con "una historia que contar", explica Miguel Bonet, uno de los integrantes de esta iniciativa empresarial.

El espacio nace con el objetivo de crear un circuito "alternativo a la feroz histeria navideña", con marcas que "hablan de lo genuino y de lo local", hechas en España. Una ecuación ganadora dado que van por su segunda edición con gran afluencia de visitantes.

Entre los "inquilinos" temporales de esta tienda se encuentran iniciativas como Mr. Boho, una firma de accesorios -afamada por sus gafas- y creada por jóvenes provenientes de distintos sectores; o We are Knitters, que comercializa lanas de vivos colores y kits para aprender a tejer, formada por dos jóvenes estudiantes de ICADE que se conocieron en Nueva York, donde tejer es toda una adicción.

"Nuestros proyectos siempre tienen varias patas: comunicación, gestión, diseño y producción de los espacios", señala Bonet, que apunta a un "crecimiento brutal" de emprendedores en el sector creativo durante los últimos años, con proyectos llenos de "valentía" y pasión.

El denominador común de todas estas iniciativas empresariales es, según Fernández, "trabajo, trabajo y trabajo", porque lo importante en toda iniciativa empresarial en el sector creativo "no es tanto que la idea sea buena, sino que esté trabajada".

"Para tener éxito, primero tienes que ser rentable, generar lo suficiente para cubrir tus gastos", advierte Fernández, quien cree que todo proceso creativo debe estar acompañado de una fuerte planificación empresarial; la "receta mágica" del sector, si no, seguramente, la idea estará abocada al fracaso.

EFE

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