Detrás de la alfombra roja

Los secretos de un estilista

La modelo y presentadora, Nieves Álvarez. La modelo y presentadora, Nieves Álvarez.

La modelo y presentadora, Nieves Álvarez.

Para nadie es ya un secreto que cantantes y actrices dependen de sus estilistas para cada una de sus apariciones públicas. Víctor Blanco, encargado de vestir a la modelo y presentadora Nieves Alvarez en el programa de TVE "Solo Moda", forma parte de esta profesión que en los últimos tiempos ha dado el salto desde detrás de los focos, su lugar natural, hacia la fama, con nombres como Rachel Zoe o la responsable del vestuario de "Sexo en Nueva York", Patricia Field.

"Para elaborar un 'look' completo necesito al menos un par de días", dice Blanco. Tiempo que utiliza para hacerse con las prendas y accesorios que le prestan las firmas de moda. Aunque siempre cuenta con un arsenal de vestidos y, sobre todo, multitud de zapatos, en casa, desde donde trabaja, sobre los que empezar.

Pensando en Nerea Garmendia, la actriz que cuenta con él para que la prepare para los premios de una revista femenina, el estilista ha encargado un vestido de corte años cincuenta y falda lápiz en seda y lino firmado por Oscar de la Renta, un corte muy adecuado para potenciar "lo estrechita que es de cintura", explica.

Además, cuenta con otra opción que es completamente contraria, un vaporoso vestido de estampado tribal en turquesa, marrón y blanco de Missoni. "Me va a ser difícil convencerla para que se pruebe el Missoni, ella no se ve con vestidos largos". A pesar de que ya cuenta con dos opciones, prefiere acudir a un "showroom" la misma mañana del evento para buscar alguna otra silueta, además de ir a seleccionar los complementos que rematarán los conjuntos.

Un estilista tampoco puede olvidarse de incluir en sus bolsas detalles menos glamurosos como las fajas, que tan de actualidad se encuentran. "Ya no avergüenza llevarlas", aunque en el caso de Garmendia no fueron necesarias, comenta Blanco.

Cada marca antes de prestar un vestido "quiere saber quién y en qué evento lo va a llevar", para comprobar si esa aparición se ajusta al tipo de público al que se dirigen. Además, no todos los diseños se dejan para ser lucidos por estrellas, sino que solo se mantienen para reportajes en prensa.

Tras el paso por el "showroom", a las dos ideas originales se le añaden otras dos. Un ceñido y drapeado vestido de Blumarine en morado "el color de la temporada", y un pomposo vestido de cocktail en tonos azules y crudos con plumas cosidas, también de De la Renta. Para tantas opciones con estilos tan variados, escoge un "clutch" en color empolvado con empuñadura joya, "que combina muy bien con todos". Sin embargo, la elección de las joyas es más complicada.

"Si se pone el vestido de plumas, debe ir menos recargada. Pero el de corte lápiz pide un buen collar", de tal manera que desde la joyería llevarán a casa de Garmendia dos pares de pendientes, dos collares con estrellas de diferentes tamaños y también un dúo de anillos.

Este encargo es el séptimo que realiza junto a la actriz que, según apunta, "confía mucho" en sus consejos, algo que corrobora Garmendia cuando aplaude cada propuesta que le muestra. Aunque ella tiene la última palabra. "Es este", sentencia la actriz ante la opción de plumas.

Queda escoger maquillaje y peinado, realizado por un maquillador y peluquero cuya contratación también se incluye en los servicios de Víctor Blanco. Entre un recogido relajado o unas ondas laterales, convence más el primero, ante el escote palabra de honor que potencia las clavículas de Garmendia y que destaca los pendientes de oro blanco, amarillo y diamantes que terminarán brillando ante los flashes, pero que volverán a sus vitrinas al día siguiente, al igual que cada una de los otros lujos escogidos por Blanco para su clienta.

EFESTILO

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