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Resultados electorales

Cádiz, un coto vallado para la UCD

  • El partido que lideró Adolfo Suárez rozó pero nunca logró una victoria electoral en la provincia. Su evolución pasó de los 121.800 votos de 1979 a los 923 del CDS en 1999

Dice la historia que Adolfo Suárez empezó a hacerse grande en los pasillos de Prado del Rey como director general de Televisión Española. Y, paradojas del destino, el acta de defunción de sus dos proyectos  políticos (UCD y CDS) se firmó en la provincia de Cádiz a mediados de 2003 en la localidad de Prado del Rey. Tras las elecciones municipales de ese año, los tres concejales que aún tenía el CDS en esta población serrana –los últimos de la provincia– abandonaban su escaño y, quizás sin quererlo, ponían el epitafio de un proyecto centrista que había arrancado bajo el liderazgo indiscutible de Adolfo Suárez 26 años antes, en las generales de 1977, y que se cerró sin triunfo electoral alguno.

Lo rozó, vaya si lo rozó, pero la UCD jamás pudo poner su bandera en la provincia de Cádiz en ninguna de las elecciones celebradas tras la reinstauración de la democracia. Una diferencia de menos de 3.000 votos de diferencia en las generales de 1979 y otra de apenas 340 votos en las municipales de ese mismo año impidieron que la formación centrista superara a un PSOE que luego, tras la dimisión de Suárez como presidente del Gobierno y la posterior aprobación del Estatuto de Autonomía de Andalucía, asumió un papel hegemónico en la circunscripción gaditana y barrió en todos los comicios que se celebraron... hasta que el PP alcanzó la mayoría de edad.

 

La fortaleza electoral de la UCD en la provincia –y por extensión en el conjunto de España– se circunscribe exclusivamente a las tres primeras elecciones celebradas tras el fin de la Dictadura. En las elecciones constituyentes de junio de  1977 la formación de Suárez logró un resultado más que honroso: 112.927 votos frente a los 150.896 que consiguió la candidatura socialistas liderada ya por Manuel Chaves. Esa cosecha del 27,32% de los votos válidos emitidos permitió a la UCD sentar a Fernando Portillo Scharfhausen y a José Manuel Paredes Grosso en el Congreso de los Diputados y al linense José Luis Villar Cerón en el Senado y, lo más importante, contribuyó a que Suárez lograra en Madrid lo que no consiguió su partido en Cádiz: derrotar a Felipe González.

 

Fue una legislatura de apenas dos años pero esencial para el asentamiento de la imberbe democracia gracias a la promulgación de la Constitución de 1978. Y fue también una legislatura que, gracias a aquel hecho histórico, agrandó sobremanera la figura de Suárez. Tanto que su partido pudo aguntar el chaparrón y frenar por segunda vez en 1979 a un PSOE que seguía creciendo como la espuma. Pero esa segunda victoria centrista una vez más no tuvo traslación en la provincia de Cádiz, donde los socialistas volvieron a ser triunfadores pero por un margen aún muy escaso: menos de 3.000 votos de diferencia o, lo que es lo mismo, 0,7 puntos porcentuales sobre la UCD.

 

En esas elecciones de marzo de 1979 la UCD mantuvo sus dos escaños por Cádiz en el Congreso, que en esta ocasión serían ocupados por el cunero Juan Antonio García Díez –un madrileño que llegaría a ser vicepresidente del Gobierno– y por el vejeriego Antonio Morillo Crespo.

El escrutinio de esas elecciones generales de 1979 deparó un hecho insólito que jamás ha vuelto a repetirse hasta ahora en la provincia. Al contabilizar los votos de los candidatos al Senado –mediante el procedimiento de listas abiertas– hubo un empate entre el PSOE y la UCD, que se repartieron a partes iguales los cuatro escaños reservados a Cádiz en la Cámara Alta. Habitualmente, y por una simple cuestión de probabilidades matemáticas, el partido que gana las generales en la provincia se suele llevar los tres primeros escaños, mientras que el segundo partido en votos se queda con el cuarto escaño en liza. Pero aquello no sucedió en 1979 ya que la UCD consiguió plaza en el Senado para Carmen Pinedo pero también para Pedro Valdecantos, que superó al tercer candidato del PSOE por apenas 83 votos de diferencia: 114.445 sufragios frente a 114.362 de su adversario político.

 

Pero aquella alegría de Valdecantos y de toda la UCD de Cádiz se tornaría en tristeza apenas un mes después. En abril de 1979, en las primeras elecciones municipales de la democracia, los centristas volvieron a fracasar en su intento de derrotar al PSOE. Y esta vez fue más doloroso aún ya que el margen que permitió el triunfo socialista fue más escaso: 340 votos. Nunca jamás ha habido un resultado tan apretado en esta provincia.

 

Pero esa decepción no se limitó únicamente a esa noche electoral sino que tendría su traslación 20 días después, cuando se constituyeron las primeras corporaciones municipales. El famoso pacto de izquierdas conformado por el PSOE, los comunistas del PCE y los andalucistas del PSA cerraban a UCD la puerta de la Alcaldía en seis municipios en los que había salido victorioso. Fueron los casos de Cádiz, donde Pedro Valdecantos se quedó con la miel en los labios, San Fernando (Antonio Ramírez Roldán), El Puerto (Víctor Unzueta), Rota (Felipe Benítez Ruiz-Mateos, que cuatro años después sería alcalde como candidato de AP), Villamartín y Grazalema.

 

Y lo mismo sucedió en la Diputación donde, pese a ser la fuerza política con mayor representación (13 diputados provinciales), la UCD veía cómo no podía aupar a la Presidencia a José Ramón Pérez Díaz-Alersi, concejal en Cádiz, tras decidir el PCE y el PSA votar en la investidura al socialista Gervasio Hernández Palomeque, quien con los años terminaría militando en IU.

 

Así las cosas la UCD tuvo que conformarse en 1979 con gobernar en los ocho municipios en los que logró mayoría absoluta y en dos más (Tarifa y Chipiona) donde ese pacto de izquierdistas no cuajó. Los alcaldes que desde esa posición verían la dimisión de Suárez y el fin irremisible de la UCD eran Antonio Morillo (Vejer), Manuel Pérez Castro (Tarifa), Miguel Valdés (Chipiona), Diego Tamayo (Prado del Rey), José Ramón de la Calle (Algar), José Benítez Moreno (Zahara de la Sierra), José Luis Nieto (El Gastor), José Antonio Vargas (Torre Alháquime), Diego Ríos (Benaocaz) y Juan Guerrero (Villaluenga).

 

Lo que vino después fue el precipicio, primero con la descomposición interna de la UCD ya sin el liderazgo de Suárez, luego con un tropiezo serio en las andaluzas de 1982, en las que la UCD se vio superada por el PSOE y por AP y sólo obtuvo escaños para Constantino Álvarez de Alvarado y Miguel Monge Marín, y finalmente con la creación por parte del ex presidente del Gobierno de un invento político, el CDS, que siempre se quedó muy lejos de sus expectativas. Tanto que su mejor resultado fueron los 32.737 votos que consiguió en las municipales de 1987, cuando tuvo que conformarse con tres alcaldías: Vejer (con el incombustible Antonio Morillo), Villaluenga (con un gobierno municipal presidido por Eulalia Ortega y conformado íntegramente por mujeres) y Prado del Rey (con José Luis Mariscal, que llegaría a 1999 como el último alcalde del CDS en la provincia).

 

Los números dicen que la evolución de UCD/CDS en la provincia pasó de los 121.800 votos obtenidos en las generales de 1979 a los escasos 923 que reunió en las municipales de 1999. Pero esa caída sin freno no empaña la transcendencia histórica que tuvo el proyecto político de Adolfo Suárez... pese a ese coto vallado que fue la provincia de Cádiz. 

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